Temas de la Obra
La novela es más que una simple crónica de una venganza de honra. Se estructura a través de diversos ejes temáticos que dotan de complejidad a la narrativa.
Principales Temas
La Fatalidad
El destino, envuelto en un fatum o sino trágico, pesa sobre la figura de Santiago Nasar en forma de una serie de circunstancias adversas que lo conducen inevitablemente a la muerte:
- La hermana del cronista invita a Santiago a desayunar, pero él responde que se va a cambiar y que irá más tarde.
- La puerta central, que habitualmente estaba cerrada, se había dejado abierta; sin embargo, la madre la cierra en el último momento porque cree que su hijo ya está dentro de casa, viendo solo a los hermanos Vicario que vienen corriendo.
- Nadie en la casa de Santiago ve la nota de aviso debajo de la puerta hasta que es demasiado tarde.
- Cristo Bedoya pierde de vista a Santiago y no se le ocurre pensar que este podría estar en casa de su novia.
- Santiago, que siempre entra por la puerta de la cocina, aquel día decide entrar por la principal, donde lo estaban esperando los hermanos Vicario.
- Nadie le advierte que los Vicario lo buscan porque muchos creen que él ya lo sabe. Además, el asesinato se percibe como un asunto de honor en el que la gente considera que no debe inmiscuirse.
En definitiva, todo el mundo lo sabe menos Santiago. En efecto, esta muerte «tan anunciada», de la que tantas personas estaban sobre aviso y que tantos amigos de la víctima trataron de impedir, acaba llevándose la vida de este joven inocente. Y lo más inexplicable es que los autores del asesinato son absueltos, como si ningún ser humano tuviera la culpa de un crimen tan brutal.
El Honor
Se presenta como un rígido código que todos acatan; un honor que refleja la moral puritana e ignorante del pueblo. Es una moral primitiva, basada en la honra externa que nos otorgan los demás y en la capacidad de venganza. Este código desenfrena todas las pasiones reprimidas por una moral de apariencias tan «puras» como hipócritas, en la que existe una total indulgencia y aun admiración para los hombres más libertinos en su instinto sexual, mientras que a la mujer se la esclaviza en sus decisiones más elementales. Todos en el pueblo creen que los hermanos Vicario han obrado con “dignidad” y “grandeza”.
El Amor
La novela es también la historia de la pasión amorosa de Bayardo San Román y Ángela Vicario, una relación que crece en la separación de los amantes y que demuestra ser capaz de vencer la ofensa, la soledad, el silencio e incluso el paso del tiempo.
La Violencia
Es la única forma de respuesta a la violación del rígido código del honor que rige la moral del pueblo y que exige a la desposada llegar virgen al matrimonio. Pero existen otras formas de violencia: las referencias a las guerrillas a través del personaje de Pedro Vicario, el hecho puntual del crimen y la descripción detallada de la escena de la autopsia.
La Religión
Se manifiesta a través de la visita del obispo y las expectativas frustradas que esta provoca en el pueblo; mediante la onomástica de muchos personajes (Lázaro, Pedro, Pablo, Poncio) y la dimensión de sacrificio o crucifixión pública que supone la muerte de Nasar. El tema se presenta como una fe con tintes fetichistas y santurrones que convive con creencias supersticiosas. El escritor otorga al tema un tratamiento humorístico e irónico.
La Superstición
Es un componente mágico que determina el vivir y el morir. Santiago Nasar es víctima de la mala interpretación de los sueños por parte de su madre, quien no prestó atención a los “árboles”. Otros personajes también presentan rasgos similares: Luisa Santiaga posee telepatía y es adivina, mientras que el general Aponte practica el espiritismo.
El Humor
A veces se presenta de forma grotesca y esperpéntica, sirviendo de anticlímax a la violencia y lo macabro del crimen. Es un humor en pequeñas dosis que salpica el relato, alcanzando lo absurdo en ocasiones: a Plácida Linero, para que interprete correctamente los sueños, solo se le pueden contar en ayunas; el coronel Aponte, causante de múltiples masacres, estudió espiritismo por correspondencia y, tras la impresión de presenciar la autopsia, se hizo vegetariano de por vida.
Personajes Principales
Santiago Nasar
Es el protagonista de la novela. Un hombre de 21 años que abandona sus estudios de secundaria cuando su padre fallece para dirigir El Divino Rostro, una hacienda que recibió en herencia. De posición desahogada y perteneciente a la comunidad árabe, es descrito como “alegre y pacífico, y de corazón fácil”. Era considerado apuesto y con un porvenir brillante. Vive en su casa con su madre (Plácida Linero), la sirvienta (Victoria Guzmán) y la hija de esta (Divina Flor). Tenía planeado casarse con Flora Miguel.
Es emprendedor y demuestra capacidad en el trabajo; le gusta asumir responsabilidades y ser el centro de atención, deseando siempre superar lo hecho por otros. Al hacerse cargo de la hacienda familiar, puso en práctica las enseñanzas de su padre: el uso de las armas de fuego, el amor por los caballos y la maestranza de las aves. En su labor se desenvuelve con buen juicio pero sin mucha fortuna; asumir tal responsabilidad desde joven lo hizo madurar rápidamente, otorgándole estabilidad.
Es una de las víctimas de la novela, pues su culpabilidad respecto a la seducción de Ángela nunca fue demostrada. “Mi impresión personal es que murió sin entender su muerte”, afirma el narrador. Suscita opiniones encontradas de amor y odio, envidia y admiración. Aunque es tildado de machista y mujeriego, también es un joven religioso y buen hijo. Su inocencia, descuido y debilidad le hacen perder la vida, pagando con su muerte la ofensa a otras mujeres a las que sí había deshonrado.
Ángela Vicario
De carácter inicialmente débil, se ve obligada por su familia a contraer un matrimonio que no desea para salvarlos de la pobreza. Su calumnia provoca el asesinato de un inocente. El narrador la describe como una mujer que “tenía un aire desamparado y una pobreza de espíritu que le auguraban un porvenir incierto”. Sin embargo, demuestra valentía al no ocultarle a su marido su deshonra, a pesar de que podría haber utilizado las artimañas sugeridas por sus amigas. Con los años, termina enamorándose de su marido y no cesa hasta lograr que este vuelva con ella.
Ángela, a pesar de haber crecido bajo el rigor de una madre de hierro y sin novios conocidos antes de Bayardo, no llega virgen al matrimonio. Esta es causa suficiente para que su marido la devuelva a casa. Su familia, ante esto, reacciona ensañándose con ella (especialmente su madre) y asumiendo la obligación de recuperar el honor familiar perdido. Es curioso que Ángela no guarde en secreto la pérdida de su virginidad: se lo cuenta a sus amigas e incluso parece dispuesta a decírselo a su madre para evitar el enlace.
Sus amigas, no obstante, la disuaden argumentando que muchas mujeres perdían la virginidad en accidentes de la infancia y que incluso los maridos más difíciles se resignaban si nadie lo sabía, pues solo creían en lo que veían en la sábana. Por ello, le aconsejaron mantener el silencio y recurrir a «artimañas de comadronas». Ángela es también esclava de convenciones sociales, como el pánico a que el novio no se presentara en la iglesia, pues «no había un percance público más vergonzoso para una mujer que quedarse plantada con el vestido de novia».
