Principales etapas y autores
Durante la Guerra Civil, el teatro español había perdido a los autores más innovadores (Valle-Inclán, Lorca y Unamuno) y otros grandes dramaturgos marcharon al exilio. La censura impidió que llegaran las innovaciones de los grandes teatrales europeos (B. Brecht, S. Beckett, E. Ionesco) y el teatro presentó un problema añadido a los otros géneros literarios: la separación entre texto literario y espectáculo teatral.
El teatro de la posguerra: años cuarenta
La década de los cuarenta fue una época de miseria económica y moral. El espectáculo teatral del momento permaneció aislado del exterior y sometido a una férrea censura. El público que podía acceder al teatro buscaba evasión y entretenimiento. Las dos tendencias más destacadas fueron:
- Teatro burgués y convencional: Triunfó durante la segunda mitad del siglo XX. Se trataba de piezas al gusto del público, con cierta calidad literaria, centradas en personajes de clase media sin problemas económicos. Los temas recurrentes eran el amor (infidelidad, triángulos amorosos) y los conflictos entre padres e hijos. Destacan autores como José María Pemán, Juan Ignacio Luca de Tena (¿Dónde vas, Alfonso XII?) y Joaquín Calvo-Sotelo (Una muchachita de Valladolid).
- Teatro de humor: Autores como Jardiel Poncela o Miguel Mihura destacaron por el uso de un lenguaje agudo y crítico contra las convenciones burguesas. Abordaban temas como la presión social, las costumbres de la clase media y conflictos existenciales.
Figuras clave del humor
Enrique Jardiel Poncela (Eloísa está debajo de un almendro) rompió con la estética del humor al uso, adentrándose en lo absurdo y criticando el costumbrismo. Por su parte, Miguel Mihura escribió Tres sombreros de copa en 1932, aunque su ácida crítica social impidió que fuera representada hasta veinte años después, mostrando el peso de la sociedad y sus convenciones.
El teatro social y realista de los años cincuenta
En la década de los cincuenta aparecieron inquietudes existenciales que derivaron en un teatro social y realista. La dificultad para sortear la censura propició el debate entre:
- Posibilismo: Autores dispuestos a atenuar la crítica para poder estrenar, como Buero Vallejo.
- Imposibilismo: Autores que priorizaban la libertad de expresión, como Alfonso Sastre.
Antonio Buero Vallejo
Tras ganar el Premio Lope de Vega en 1949 con Historia de una escalera, su carrera se consolidó. Su obra se divide en tres etapas:
- Etapa realista (años 40-50): Crítica social (Historia de una escalera, En la ardiente oscuridad).
- Parábolas históricas (años 60): Obras ambientadas en los siglos XVII y XVIII que explican el presente (Un soñador para un pueblo).
- Renovación formal (años 70): Uso de efectos de inmersión y experimentación espacial (El tragaluz, El sueño de la razón).
Alfonso Sastre
Defensor del teatro como herramienta de denuncia. Obras como Escuadra hacia la muerte (1953) y La mordaza abordan la opresión, la rebelión y la represión bajo la dictadura.
Vanguardias y teatro independiente
Con el tiempo, la influencia del teatro del absurdo llegó a España. Autores como Francisco Nieva (con su «teatro furioso» y «reóperas») y Fernando Arrabal (fundador del «teatro pánico») rompieron con el realismo. Finalmente, en los años setenta, surgieron grupos independientes como Tábano, Els Joglars, Els Comediants y La Fura dels Baus, que priorizaron el trabajo colectivo y la participación activa del espectador.
