La Mentalidad Barroca y sus Grandes Exponentes Literarios

La Mentalidad Barroca

Producto de la crisis, la actitud más sobresaliente en el hombre barroco es el desengaño. Dos son las razones principales: la primera son las adversas condiciones políticas de la época (pérdida de gran parte del imperio de España) y la segunda es la voluntad de las clases dominantes, que tratan de impedir la movilidad social.

El desengaño es la causa de otro de los rasgos fundamentales: la depreciación de la realidad, de la que derivan motivos como:

  • La realidad ilusoria: Lo que vemos no es tal realidad o no es lo que parece.
  • La locura: Representada en obras como El licenciado Vidriera.
  • La vida como sueño o teatro: La existencia como una representación efímera.
  • Disfraz y juegos de engaño: Manifestaciones literarias de la depreciación de la realidad.
  • Gusto por juegos de ingenio: El conceptismo como forma de alejarse de la realidad.
  • Culteranismo: Uso de cultismos, latinismos y figuras distanciadas de la lengua común, reflejo de una realidad que resulta insatisfactoria.

La crisis de la realidad deja al hombre desamparado y en continua lucha consigo mismo, lo que desemboca en el estoicismo, una corriente de pensamiento cercana al catolicismo que propone soportar con resignación los males de la existencia. Este pensamiento está ligado al pesimismo y a los temas de la muerte. Como complemento, surge el epicureísmo, que busca la felicidad a través de los pequeños placeres cotidianos.

Lope de Vega: Vitalismo y Versatilidad

Lope de Vega convierte en poesía todo cuanto le sucede, de ahí el tono vitalista y apasionado de sus poemas. Su obra permite trazar una «biografía literaria» donde él y su amada se transforman en los personajes de su creación. Lope abarca todas las corrientes y temas de su época: desde el amor divino, fruto de su profunda fe, hasta el amor terrenal, y desde el tono serio de los poemas patrióticos al desenfadado de los burlescos.

Es el más renacentista de los poetas barrocos por su lenguaje claro y directo, aunque al final de su vida muestra cierta influencia del estilo gongorino.

Lírica popular y culta

  • Lírica popular: Presente en sus obras dramáticas y novelas, destacando los romances moriscos y pastoriles.
  • Lírica culta: Cultiva la poesía petrarquista, la religiosa y la didáctica (como en el Arte nuevo de hacer comedias). Destacan sus Rimas, Rimas sacras y Rimas humanas y divinas.

Luis de Góngora: El Culteranismo

Góngora rompe tempranamente con la herencia petrarquista para crear una lengua propia: el culteranismo. Tradicionalmente se distinguen dos etapas: el «príncipe de la luz» (tradición petrarquista) y el «príncipe de las tinieblas» (grandes poemas culteranos), aunque esta distinción no es exacta, pues los recursos de la segunda etapa ya estaban presentes en la primera.

Francisco de Quevedo: Contrastes y Existencialismo

En la obra de Quevedo encontramos vivos contrastes: desde la apasionada exaltación hasta la degradación grotesca, y del lenguaje brillante al más soez. Su poesía se clasifica en tres grupos:

1. Poemas metafísicos, morales y religiosos

El tema central es la reflexión sobre la existencia, la muerte y el paso del tiempo. Se tratan obsesivamente los tópicos:

  • Cotidie morimur (vivir es ir muriendo).
  • Tempus fugit (el tiempo fugitivo).
  • Vanitas vanitatis (la inconsistencia de la vida).

El desengaño es recurrente, manifestándose en advertencias políticas y morales sobre la decadencia de España. En sus poemas religiosos destaca el arrepentimiento y la admiración por Cristo.

2. Poemas de tema amoroso

Quevedo renueva los tópicos amatorios cortesanos:

  • Definición del amor: Basados en antítesis y paradojas.
  • Poemas galantes: Dirigidos a una mujer bellísima y desdeñosa, utilizando un lenguaje petrarquista y juegos de palabras propios del conceptismo. Destacan los Poemas a Lisi, donde se fusionan el dolor, la muerte y la experiencia amorosa.

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