El Renacimiento Literario: Evolución de la Poesía y la Novela en el Siglo XVI

El Renacimiento literario europeo

El Renacimiento literario europeo significa el descubrimiento de Petrarca y sus sucesores. El giro en el rumbo de la lengua se inicia en 1526, cuando Boscán coincide en Granada con el embajador veneciano Andrea Navagero y se decide a probar “en lengua castellana sonetos y otras artes de trovas usadas por los buenos autores de Italia” y atentar un tipo de verso que exigía tanto artificio como reclamaba e imponía la naturaleza de su dificultad. Garcilaso culmina esta empresa a la que se suman Fray Luis de León, Aldana, Herrera y San Juan de la Cruz.

La figura de Garcilaso de la Vega

La obra de Garcilaso es breve en extensión, pero es una de las cimas de la literatura española. Esta obra supone el proceso de un espíritu que va encontrándose a sí mismo mientras se enriquece su mundo poético con experiencias vivenciales que proceden esencialmente del sentimiento, y que alcanza a expresarse con una vibración que nos traslada la sensación de inequívoca sinceridad.

Las más notables entre sus obras son sus églogas, historias de pastores enamorados que sufren por el rechazo o la muerte de la amada:

  • Égloga I: Escrita por el dolor que le produjo la muerte de Isabel Freire, su gran amor nunca correspondido, al dar a luz.
  • Sonetos: Podemos encontrar algunos más cercanos a un estilo poco elaborado aún y rozando lo cancioneril, como en Amor, amor, un hábito vestí (XXVII), o En fin a vuestras manos he venido, y otros con una madurez emocional y equilibrio estilístico propios del autor, como En tanto que de rosa y d’azucena (XXIII).

Poesía religiosa: Mística y Ascética

Habrá en esta época dos corrientes de poesía religiosa, una mística y otra ascética, con dos representantes fundamentales: San Juan de la Cruz y Fray Luis de León.

Fray Luis de León: La vía ascética

La poesía de Fray Luis de León es ascética, pues no llega a sentir la unión con Dios. Solamente experimenta un acto de purificación, una enajenación mental donde se separa de lo mundanal y de lo terrenal y asciende hacia Dios. Utiliza la visión neoplatónica, que se traduce en Dios, identificado con la paz y el conocimiento.

  • Temática: Intimista, sacudida por el ansia de paz espiritual, la añoranza de Dios y el retiro en la naturaleza (tópico del beatus ille).
  • Estilo: Sobrio y concentrado. Prefiere la lira, que exige concentración dentro de sus cinco versos, eliminando lo innecesario. Destacan sus odas, como Salinas o La vida retirada.

San Juan de la Cruz: La experiencia mística

San Juan de la Cruz escribía poesía de carácter místico, basado en la unión de los amantes como un reflejo de la unión del alma con Dios. Su intención no era crear arte, sino comunicar una experiencia personal y despertar en los demás el amor a Dios.

  • Léxico: Rico, variado, exquisito y refinado.
  • Obras principales: Noche oscura del alma, Cántico espiritual y Llama de amor viva, inspiradas en el Cantar de los cantares.
  • Simbolismo: Toda su doctrina gira en torno al símbolo de la «noche oscura», que simboliza la negación activa del alma a lo sensible.

Géneros narrativos del siglo XVI

  • Novela sentimental: Continúa la popularidad del siglo XV. Se demora en el análisis de los sentimientos amorosos, con un tono de lamento y trágico. Destaca Cárcel de Amor, de Diego de San Pedro.
  • Libros de caballerías: Relatos verídicos donde el autor se declara mero traductor. Sitúan la acción en la Edad Media y países lejanos, con elementos fantásticos. Ejemplo: Amadís de Gaula.
  • Novela pastoril: Se desarrolla en el ambiente bucólico de las églogas. La obra más famosa fue Los siete libros de Diana, de Jorge Montemayor.
  • Novela morisca: Triunfó a raíz de Abindarraez y la hermosa Jarifa. Destaca el gusto por el exotismo y el mundo musulmán idealizado.
  • Novela bizantina o griega: Recoge las aventuras de una pareja de enamorados de alto linaje con final feliz. Destacan Selva de aventuras de Jerónimo de Contreras y Los trabajos de Persiles y Segismunda de Cervantes.
  • Novela picaresca: Iniciada con el Lazarillo de Tormes (1554). Representa la corriente realista, protagonizada por un antihéroe. Utiliza la ironía, el humorismo y la crítica social y religiosa con un lenguaje natural y coloquial.

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