Transformación de la Literatura Española: Siglos XVIII y XIX

La Poesía del Siglo XVIII

En la poesía del siglo XVIII, los contenidos emotivos o intimistas pasan a un segundo plano. Se distinguen dos corrientes principales:

1. La Poesía Posbarroca

Esta corriente limita el estilo de Quevedo y Góngora, tanto en temas graves como jocosos. Se caracteriza por los hipérbatos exagerados, metáforas extravagantes, juegos de palabras ingeniosos y referencias mitológicas. En esta etapa destacan autores como Torres Villarroel y Gerardo Lobo.

2. La Poesía Ilustrada

La poesía ilustrada revitaliza diversos subgéneros líricos:

  • a. Dentro de la tendencia rococó, subgéneros como el idilio y la anacreóntica.
  • b. Subgéneros de una actividad poética de circunstancias.
  • c. Subgéneros didácticos.

Tendencias dentro de la Poesía Ilustrada

Dentro de la poesía ilustrada se identifican tres tendencias claras:

  • a. Poesía rococó: se define como una poesía galante y refinada que emplea estrofas de arte menor.
  • b. Poesía neoclásica: utiliza estrofas de arte mayor. Una obra destacada son las Epístolas.
  • c. Poesía prerromántica: presenta un enfoque más sensible y emotivo.

La Prosa del Siglo XVIII

En la prosa del siglo XVIII, los géneros literarios experimentan un gran desarrollo de la prosa didáctica y ensayística. Esta se manifiesta a través de los siguientes subgéneros: artículos, diarios, memorias, novelas epistolares y cartas.

1. José Cadalso: Las Cartas Marruecas

Las Cartas marruecas poseen una trama narrativa. No siguen un orden temático estricto, sino que presentan el desorden estructural propio del género ensayístico. En ellas, José Cadalso pretende realizar una crítica social para mejorar la nación.

2. Gaspar Melchor de Jovellanos

Este autor se centró en la mentalidad reformista, resaltando temas fundamentales como la ciencia, la educación y su preocupación por el bienestar social. Una de sus obras cumbres es el Informe en el expediente de la Ley Agraria, donde sitúa las causas del mal estado de la agricultura en el exceso de burocracia.

El Teatro del Siglo XVIII

El teatro se consolida en este periodo como un espectáculo de gran relevancia social.

1. Teatro Popular

En el teatro popular, la influencia del Barroco aún pervive. Perduran las comedias de magia, de santos, de figurón y heroicas. Destacan autores como Antonio Zamora y José de Cañizares durante la primera mitad del siglo.

2. Teatro Neoclásico

Los ilustrados rechazan el teatro barroco siguiendo la doctrina de Luzán e intentan promover un teatro didáctico, aunque sin demasiado éxito inicial, basado en los siguientes rasgos: sujeción a las tres unidades, separación de lo trágico y lo cómico, huida de excesos verbales y oposición a los cambios de estrofa.

Subgéneros del Teatro Neoclásico

  • a. Tragedia neoclásica: sus rasgos más destacados incluyen ofrecer a la aristocracia modelos para la regeneración. Su tema principal es la lucha por la libertad, desarrolla caracteres grandiosos y suele estar escrita en verso. Un ejemplo es Pelayo de Jovellanos.
  • b. Comedia neoclásica: parte de la imitación verosímil y busca combinar el deleite con la utilidad. Un ejemplo fundamental es El sí de las niñas de Leandro Fernández de Moratín.

El Romanticismo: Concepto y Etapas

El Romanticismo es un movimiento ideológico, literario y artístico marcado por el anhelo de libertad y el conflicto con sus propios límites.

Tendencias y Etapas dentro del Romanticismo

  • 1. Los románticos liberales exaltados: consideran que la burguesía ha frustrado las ilusiones ilustradas de un nuevo mundo y exaltan la libertad individual. Destaca José de Espronceda.
  • 2. Los románticos tradicionalistas: rechazan a la burguesía por su excesivo afán de revolución y propugnan la vuelta a los antiguos valores tradicionales. Destaca José Zorrilla.

Características del Romanticismo

  • a. Libertad vital: potencia el individualismo y el subjetivismo; el romántico entra en conflicto consigo mismo, con el mundo y con el destino.
  • b. Libertad estética: la libertad y la naturaleza dictan el arte. Se rechazan las reglas, se niega la imitatio y se tiende a la desmesura expresiva.
  • c. Sentimiento de la naturaleza: la naturaleza se adapta y refleja el estado anímico del autor.
  • d. Nacionalismo y valoración de la historia: los románticos buscan lo identitario y lo diferencial.

La Poesía Romántica del Siglo XIX

Existen dos tipos principales de poesía en este periodo:

  • 1. Poesía narrativa: trata temas histórico-legendarios o exóticos sin dejar de lado el lirismo. Obra destacada: El estudiante de Salamanca de Espronceda.
  • 2. Poesía lírica: está impregnada de subjetivismo y sentimentalismo. Se distinguen dos tipos: los líricos propiamente románticos (Espronceda) y los líricos posrománticos (Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro).

El Teatro: El Drama Romántico (Siglo XIX)

Las características principales del drama romántico son:

  • a. La evocación histórica.
  • b. La libertad creativa.
  • c. La figura del héroe romántico.
  • d. La importancia de la escenografía.
  • e. La intención de conmover y despertar pasiones en el espectador.

El Realismo

El Realismo se define por las siguientes características:

  • a. Visión objetiva de la realidad.
  • b. Temas: problemas intrínsecos a la burguesía y los conflictos entre esta y otras clases.
  • c. Objetivismo narrativo.
  • d. Intencionalidad crítica.
  • e. Uso de un lenguaje realista.

Etapas del Realismo en España

  • 1. Prerrealismo: se desarrolla la novela costumbrista. Obra destacada: La Gaviota de Fernán Caballero.
  • 2. Realismo y Naturalismo: se imponen con la Revolución de la Gloriosa. La obra más representativa del Realismo es La Fontana de Oro de Benito Pérez Galdós, y del Naturalismo La desheredada (también de Galdós), junto a las obras de Clarín y Emilia Pardo Bazán.

El Naturalismo en España

Se identifican autores realistas con marcados rasgos naturalistas:

  • 1. Emilia Pardo Bazán: autora de La cuestión palpitante. En esta obra introduce el Naturalismo en España, aunque rechazando ciertos aspectos deterministas del mismo.
  • 2. Vicente Blasco Ibáñez: su obra Arroz y tartana es considerada plenamente naturalista.

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