Introducción: El Impacto de la Guerra Civil en la Literatura
La Guerra Civil supuso un corte decisivo en todos los aspectos de la vida intelectual y artística de España. Las consecuencias del conflicto y de la posterior implantación de la dictadura del general Franco suponen no solo la muerte de algunos escritores, sino también el exilio de otros muchos. La férrea censura que caracterizó a España se fue relajando y, en el final del franquismo, se produjo una apertura que propició un desarrollo normal de la literatura del momento.
La Novela de los Años 40: Entre la Exaltación y el Desarraigo
La novela de los años 40 estuvo marcada por el exilio de muchos escritores tras el triunfo de Franco. Se distinguen principalmente dos vertientes:
- Novela idealista y arraigada: De intención propagandística, cuya finalidad era la exaltación del Régimen y de los vencedores; destaca El puente, de José Antonio Jiménez Arnau. Esta narrativa idealista también pretendió hacer olvidar el tema de la guerra.
- Novela desarraigada: Intenta ser un reflejo de la amarga realidad cotidiana; sus temas habituales son la soledad, la frustración, el desarraigo y la muerte.
Forman parte de esta última tendencia autores como:
- Camilo José Cela: Quien con La familia de Pascual Duarte inaugura una nueva tendencia llamada tremendismo, basada en la representación de una realidad desde la crudeza, el pesimismo y el desgarro existencial.
- Carmen Laforet: Que en Nada presenta el discurrir de la vida cotidiana.
Los temas de estas novelas y sus personajes desarraigados revelan un malestar social. La novela de los 40 no es totalmente social, sino que traspone el malestar social a la esfera de lo personal.
La Década de los 50: El Auge del Realismo Social
La década de los 50 será la llamada de la novela del realismo social, en la que se pueden distinguir dos corrientes:
El Objetivismo
Es un tipo de narración en la cual la figura del narrador no interviene en el desarrollo de la acción, solo registra lo que ve; el espacio y el tiempo se condensan y cobran mucha importancia, hay un predominio del diálogo, la narración suele ser lineal y muchas veces presenta historias simultáneas; destaca El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio.
El Realismo Crítico
Se caracteriza por mostrar una intención de crítica social mucho más evidente y se centra en la sociedad española de la época; destaca La Colmena, de Camilo José Cela.
La Novela Experimental de los Años 60
La novela experimental de los años 60 comienza con la publicación en 1962 de Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos. Se abandona el realismo social para dar paso a una nueva corriente experimental en busca de la innovación y la renovación técnica y lingüística. Sus características fundamentales son:
- Punto de vista múltiple: Presencia de varias voces narradoras.
- Protagonista complejo: Es el centro de la novela, pero muchas veces es un ser borroso e inconcreto.
- Condensación espacial: El espacio se reduce y comprime al máximo.
- Renovación lingüística: Uso de novedosos recursos literarios.
Todo esto ha provocado que esta novela se haya llamado «antinovela», ya que atenta contra los pilares básicos de la novela tradicional. A esta nueva corriente se suman tanto novelistas ya consagrados, como Cela o Delibes, como aquellos procedentes de la novela social, como Juan Marsé o Juan Goytisolo.
La Literatura del Exilio: Voces fuera de España
Tras la Guerra Civil quedó una España miserable en la que la dictadura de Franco ejercía una dura censura, por lo que muchos autores partieron al exilio, donde continuaron su labor literaria centrada en temas como el destierro, el recuerdo de un pasado perdido, el tema de España y la guerra. Se pueden establecer dos grandes grupos:
Novelistas con obra previa a la guerra
- Tendencia social y realista: Cuyo representante principal es Ramón J. Sender.
- Tendencia vanguardista e intelectual: En la que destacan Rosa Chacel con Barrio de Maravillas, Max Aub con El laberinto mágico y Francisco Ayala con Muertes de perro.
Novelistas que iniciaron su obra en el exilio
Destacan Manuel Andújar con Lares y penares, y Arturo Barea, autor de la trilogía La forja de un rebelde. A partir de los años 60, algunos autores vuelven al país, otros dejan de escribir o publicar y otros, finalmente, empiezan a ser integrados en la vida cultural española aun manteniendo su residencia en el extranjero.
Conclusión: Hacia la Libertad Creativa
En conclusión, no será hasta la muerte de Franco y la llegada de la democracia cuando los novelistas vuelvan a disfrutar de la libertad necesaria para poder expresarse sin el problema de la censura que pervivió a lo largo de la dictadura.
