El Libro de buen amor del Arcipreste de Hita: ambigüedad, sátira y didactismo

El Arcipreste de Hita (s. XIV)

El Arcipreste de Hita es el primer poeta lírico conocido del siglo XIV. Solo se conserva una obra suya, el Libro de buen amor, que refleja la sociedad de su tiempo. Es una obra muy diversa y variada:

  • Variedad temática: aparecen poemas de diversa índole: fábulas, consejos, sátiras, moralidades, cantos a la Virgen y la adaptación de la comedia latina anónima del s. XII titulada Pamphilus.
  • Heterogeneidad métrica: predomina la cuaderna vía, pero aparecen versos de diferentes medidas (poesía polimétrica). En ambos rasgos, esta variedad trata de romper la excesiva monotonía en la que caían los escritos del mester de clerecía del s. XIII.

La obra adopta la forma de una autobiografía ficticia. El propio Arcipreste nos cuenta sus amores, en los que aparece un amplio repertorio de frustraciones amorosas. La obra comienza con una plegaria a Dios y a la Virgen (elemento religioso y variedad temática), a la que sigue un prólogo en prosa (variedad formal). En este prólogo se muestra desde el principio la intención ambigua que domina el libro, pues se afirman dos cosas:

  1. Su intención es mostrar buenas costumbres y avisos para la salvación (Buen Amor, amor a Dios).
  2. Pero también puede ayudar a aquellos que quieren conquistar a las mujeres (Mal Amor, amor carnal).

Esta ambigüedad estará presente a lo largo de toda la obra: constantemente aparece una dicotomía entre las palabras que describen el amor carnal y la intención crítica hacia ese amor. El autor señala constantemente la primacía de la intención crítica sobre lo primero, y para ello nos muestra la disputa entre griegos y romanos.

Tras el prólogo aparecen una nueva plegaria a Dios y unos cantos a la Virgen (polimetría y elementos religiosos → intención didáctica). Después surge la figura de Don Amor: el Arcipreste lo acusa de provocar todos los pecados del mundo, y se incluyen ejemplos con fábulas (variedad temática y elementos didácticos). Sin embargo, Don Amor sigue presente y aconseja al Arcipreste qué hacer para enamorar a las mujeres: le dice que busque a una vieja que pueda entrar en casa de las jóvenes para convencerlas (exaltación de los placeres de la vida).

Esta figura de la tercera o alcahueta es muy antigua: aparece en la literatura latina y en bastantes obras medievales europeas, y sus rasgos principales ya se encuentran en el Pamphilus. El Arcipreste de Hita reutiliza y actualiza esta obra (diversidad temática).

El autor se convierte en Don Melón de la Huerta y trata de enamorar a Doña Endrina de Calatayud con la ayuda de la Trotaconventos.

Análisis del episodio de Don Melón de la Huerta y Doña Endrina de Calatayud

Lo primero que hay que observar es que se trata de una adaptación y traducción de una obra latina medieval llamada Pamphilus. El episodio comienza con la descripción de la dama: una descripción idealizada, pero la viuda doña Endrina no le hace caso. Por ello, siguiendo los consejos de Don Amor, pide la ayuda de la Trotaconventos. Ella consigue hablar a solas con la muchacha haciéndose pasar por vendedora en la calle y ensalza las virtudes de don Melón. La trata de convencer a través de la persuasión y le aconseja que aproveche su juventud (carpe diem).

Al principio, doña Endrina no se fía de la vieja ni de las intenciones del joven, pero acaba yendo a casa de la Trotaconventos. El mancebo finge pasar por casualidad por la casa de la vieja y llama a la puerta. Al final se cumplen los deseos placenteros de don Melón, y doña Endrina se enfada con la vieja. Sin embargo, la Trotaconventos encuentra la solución perfecta: los jóvenes se casan.

El episodio muestra claramente la ambigüedad característica de la obra:

  • Exaltación del mal amor (amor carnal):
    • Se exaltan los placeres de la vida.
    • Aparece el tópico del carpe diem.
    • Aparece una descripción idealizada de la dama.
    • Se consuma la unión de los jóvenes.
  • Elemento didáctico:
    • La historia termina con la boda de ambos.
    • Todo el episodio muestra una intencionalidad moral: prevenir a los jóvenes contra esas mujeres que, con piadosa apariencia, engañan a los jóvenes incautos.

Fábula

Aparece después una fábula (variedad temática e intención didáctica), que guarda relación con la historia anterior. Intervienen tres personajes: el león, el burro y la zorra. Cada animal tiene una característica determinada: el león es poderoso, la zorra inteligente y el burro tonto. La conclusión, como en la historia anterior, es que el burro se deja engañar y por eso muere. El mensaje es claro: las mujeres deben entender la historia (deben leerla bien) y cuidarse de los excesivos halagos que solo buscan su mal.

Serranillas

Aparecen entonces varias serranillas (diversidad temática y diversidad formal). Es un género medieval tradicional que narraba las peripecias entre los pastores que vivían en la sierra y los viajeros. A imitación de las pastorelas, en las serranillas las mujeres aparecían idealizadas. Aquí, en cambio, las jóvenes no están idealizadas: se nos muestran violentas y deseosas únicamente del placer sexual (intención ambigua).

La batalla alegórica entre Don Carnal y Doña Cuaresma

Es una parodia y visión burlesca de las batallas épicas de los cantares de gesta (variedad temática). El Arcipreste describe los dos ejércitos de alimentos, así como la lucha entre ambos. Vencen las tropas de Doña Cuaresma (intención didáctica) y Don Carnal es hecho prisionero. Sin embargo, Don Carnal se escapa y entra triunfante en el mundo el día de Pascua, acompañado por Don Amor (exaltación de los placeres de la vida).

Tras numerosos episodios amorosos acontece la muerte de la Trotaconventos. Encontramos entonces la forma medieval del planto (poema en el que el poeta llora por la muerte de un ser querido). El autor maldice a la muerte por acabar con los placeres de la vida, frente a la visión medieval de la muerte como descanso que nos lleva a la vida eterna del paraíso, como vimos en Berceo. La muerte se convierte en enemiga del mundo. La razón es clara: «¿Dónde te han llevado? No sé cosa certera; con noticias nunca vuelve quien anda esa carrera». Hay que disfrutar de la vida, ya que no sabemos lo que hay tras ella (exaltación de la vida).

El final de la obra recupera los gozos de la Virgen (exaltación del Buen Amor), último elemento importante de la obra. Pero antes recomienda, según la visión medieval del arte como labor colectiva, que cualquiera que quiera pueda modificar o continuar su obra, como él mismo había hecho con el Pamphilus. El autor toma de la tradición lo que necesita, lo actualiza y lo ofrece nuevamente a la tradición para que otros puedan hacer lo mismo.