Mester de clerecía
Características
- Pertenecen al mester de clerecía todas aquellas obras compuestas por escritores con formaciones eclesiásticas.
- Se da en dos siglos: en el s. XIII con Gonzalo de Berceo, y en el s. XIV con el Arcipreste de Hita.
- Métrica: utiliza la cuaderna vía (estrofa de 4 versos alejandrinos de 14 sílabas con una única rima consonante). Cada verso está dividido por una pausa interna llamada cesura, y cada parte se llama hemistiquio.
- Temática: temas religiosos, asuntos clásicos o crítica de costumbres, con una intención didáctica o moralizante.
- Rasgos estilísticos: son obras de una mayor elaboración formal que las de los juglares. Sin embargo, también emplean recursos propios de ellos para acercar sus obras al pueblo.
Análisis del contenido: Los milagros de Nuestra Señora
Nos interesan las estrofas uno, dieciséis y cuarenta y dos. Berceo divide la introducción alegórica en tres partes:
1.ª parte: imagen alegórica
Comienza con «Amigos y señores». Berceo nos presenta una acumulación de imágenes. En primera persona, el propio autor se presenta como un romero que va en romería; cansado, llega a un prado verde, según el tópico locus amoenus. Es aquí donde aparecen los elementos de la imagen alegórica:
- El prado es verde.
- Está lleno de flores.
- Con cuatro fuentes de las que manan aguas claras.
- Árboles que dan sombra (es decir, las imágenes propias de la naturaleza).
- Aves con un dulce trinar.
De todos ellos, se va a centrar en las aves y las flores.
2.ª parte: explicación alegórica
Empieza en la estrofa 16 con «Amigos y señores», que se parece a la introducción. Lo primero que señala es que lo que ha dicho hasta ahora tiene un valor simbólico: es una palabra oscura, y para explicarlo acude a la imagen del carozo de la cereza, que debemos quitar para ver el meollo del asunto, porque esa primera parte tiene un mensaje oculto. Empieza a explicar entonces todos los elementos:
- El romero: es cualquier hombre (homo viator).
- La romería: la vida, de la que desamparamos al morir; pero también el prado es la vida con el apoyo de la Virgen.
- El prado es verde: porque la Virgen nunca perdió su virginidad.
- Las fuentes: son los cuatro evangelistas, que escribían lo que la Virgen les decía de su Hijo.
- Las sombras de los árboles: son las plegarias que la Virgen hace por nosotros.
- Los árboles: son los milagros de la Virgen.
- Las aves y su canto: son todos aquellos que han escrito cosas ensalzando a la Virgen.
- Las flores: todos los nombres que se le han dado a la Virgen (elementos propios de la vida del campo).
3.ª parte: mezcla
En la estrofa 42 volvemos a encontrar «Amigos y señores». En esta tercera y última parte, Berceo habla sobre su propósito, mezclando a un tiempo la imagen alegórica y la imagen real. Su obra no va a tratar de los pájaros que cantan, ni de la sombra de los árboles, ni de las aguas, ni de las fuentes, ni de las flores, sino de los árboles frutales, es decir, de los milagros. Quiere subirse a los árboles, quiere escribir milagros de la Virgen y pide a la Virgen que lo ayude en su empeño.
Análisis de los relatos
Todos favorecen la devoción a la Virgen: tenemos a un personaje que peca, pero que, tras encomendarse a la Virgen, es salvado por esta. Los cuentos también tienen un mensaje oculto, que es claro:
- Si eres agradecido con la Virgen y la Iglesia, la Virgen y la Iglesia te lo recompensarán.
El mester de clerecía (s. XIV). El Arcipreste de Hita
Es el primer poeta lírico conocido del s. XIV. Solo se conserva una única obra suya, el Libro de buen amor, que refleja la sociedad del s. XIV. Es una obra muy diversa y variada:
- Variada en la temática: aparecen poemas de diversa índole: fábulas, consejos, sátiras, moralidades, cantos a la Virgen y la adaptación de la comedia latina anónima del s. XII titulada Pamphilus.
- Heterogénea en la métrica: predomina la cuaderna vía, pero aparecen versos de diferentes medidas (poesía polimétrica).
En ambos rasgos, esta variedad trata de romper la excesiva monotonía en la que caían los escritos del mester de clerecía del s. XIII.
La obra adopta la forma de una autobiografía ficticia. El propio Arcipreste nos cuenta sus amores, en los que aparece un amplio repertorio de frustraciones amorosas. La obra comienza con una plegaria a Dios y a la Virgen (elemento religioso y variedad temática); le sigue un prólogo en prosa (variedad formal). En este prólogo se muestra, desde un principio, la intención ambigua que domina el libro. En el prólogo se dicen dos cosas:
- 1. Su intención es mostrar buenas costumbres y avisos para la salvación (Buen Amor, amor a Dios).
- 2. Pero también puede ayudar a aquellos que quieren conquistar a las mujeres (Mal Amor, amor carnal).
Esta ambigüedad estará presente a lo largo de toda la obra: constantemente aparece una dicotomía entre las palabras, donde se describe el amor carnal con la intención crítica de ese amor carnal. El autor señala constantemente la primacía de lo segundo, de la intención crítica, sobre lo primero, y para ello nos muestra la disputa entre griegos y romanos.
Tras el prólogo, aparecen una nueva plegaria a Dios y unos cantos a la Virgen (polimetría y elementos religiosos → intención didáctica). Aparece después la figura de Don Amor: el Arcipreste lo acusa de provocar todos los pecados del mundo, y los ejemplos con fábulas (variedad temática y elementos didácticos). Pero Don Amor sigue presente y aconseja al Arcipreste qué hacer para enamorar a las mujeres. Le dice que busque a una vieja que pueda entrar en casa de las jóvenes para convencerlas (exaltación de los placeres de la vida).
Esta figura de la tercera o alcahueta es muy antigua: aparece en la literatura latina y en bastantes obras medievales europeas, y sus rasgos principales se encuentran ya en el Pamphilus. El Arcipreste de Hita reutiliza y actualiza la obra (diversidad temática). El autor se convierte en Don Melón de la Huerta y trata de enamorar a Doña Endrina de Calatayud con la ayuda de la trotaconventos.
