Contexto histórico y social
La segunda mitad del siglo XX estuvo marcada por grandes cambios políticos y sociales. Tras la Guerra Civil, la dictadura de Franco instauró un régimen autoritario que provocó el aislamiento internacional y la censura. A partir de 1960 se vive la época del desarrollismo, que permitió modernizar el país. Con la muerte de Franco en 1975, se inicia la transición hacia la democracia, que culminó con un sistema parlamentario y la integración en Europa. La crisis económica de finales del siglo XX y principios del XXI, junto a la corrupción política, marcaron el auge de la sociedad de consumo.
La poesía española de posguerra
Poesía arraigada y desarraigada
- Poesía arraigada: Se caracteriza por la conformidad política, las formas clásicas y el sentimiento religioso. Se difundió a través de revistas como Escorial, Juventud y Garcilaso. Autores destacados: Luis Rosales (La casa encendida), Leopoldo Panero (La estancia vacía) y Dionisio Ridruejo.
- Poesía desarraigada: Tiene a Dámaso Alonso como precursor y está muy influida por Miguel Hernández. Se caracteriza por la angustia existencial, un estilo directo y una religiosidad conflictiva. Su principal difusión fue la revista Espadaña. Autores: Victoriano Crémer (La espada y la pared) y Eugenio de Nora (España, pasión de vida).
Poesía alternativa y social
Existió una poesía alternativa: el grupo Cántico, con Ricardo Molina y Pablo García Baena, que utilizaban un estilo barroco; el postismo de Eduardo Chicharro y Carlos Edmundo de Ory, herederos del surrealismo; y poetas en el exilio como León Felipe, con una fuerte denuncia social.
A mediados de los 50, la poesía se abre al sufrimiento de los demás. Los poetas sociales, como Blas de Otero (Pido la paz y la palabra) y Gabriel Celaya (Cantos íberos), conciben sus versos como un instrumento para transformar el mundo a través de la denuncia.
Generaciones posteriores
- Generación del 50 (1955-1966): Se acerca a las preocupaciones fundamentales de las personas con un estilo depurado e irónico. Destacan Ángel González (Tratado de urbanismo), Jaime Gil de Biedma (Las personas del verbo) y José Agustín Goytisolo (Palabras para Julia).
- Los Novísimos (1970): Castellet publica la antología Nueve novísimos poetas españoles (autores nacidos entre 1939 y 1948). Poseen una rica formación, notable influencia de la cultura pop y temas variados. Se distingue una línea experimental y culturista con Guillermo Carnero y otra más irónica con Leopoldo María Panero.
- Generación del 70: Con estilo propio, destacan Antonio Colinas y Luis Alberto de Cuenca.
- Años 80 y actualidad: Surge una poesía narrativa que recurre a la anécdota y al lenguaje coloquial, con dos tendencias: la poesía del silencio (Clara Janés) y la poesía de la experiencia (Luis García Montero). La poesía más reciente combina las preocupaciones sociales (Fernando Beltrán), el intimismo (Elena Medel) y la lírica sentimental de consumo masivo (Elvira Sastre).
El teatro español contemporáneo
De los años 40 a los 60
En los años 40 triunfan Neville y Calvo Sotelo con una crítica amable de costumbres. Enrique Jardiel Poncela renovó el teatro de humor tiñéndolo de absurdo con Eloísa está debajo de un almendro, mientras que Miguel Mihura escribió la disparatada y poética Tres sombreros de copa.
En los años 50 surgen las inquietudes existenciales y sociales. Antonio Buero Vallejo crea el teatro grave, dividido en dos etapas: existencial (Historia de una escalera, Hoy es fiesta) y renovador (La Fundación). Alfonso Sastre escribe Escuadra hacia la muerte.
Evolución hasta la actualidad
En los años 70, el teatro se vuelve experimental con un enfoque simbólico y personajes descarnados. Se critica la injusticia con un lenguaje directo. En la farsa destacan Tábano, Fernando Arrabal (creador del teatro pánico con El cementerio de automóviles) y Francisco Nieva (teatro furioso).
En los años 80, Antonio Gala (Carmen, Carmen) renueva la burguesía. Triunfa el teatro realista de José Luis Alonso de Santos (Bajarse al moro, sobre droga y delincuencia) y José Sanchis Sinisterra (¡Ay, Carmela!).
En los 90 encontramos a Paloma Pedrero (Noches de amor efímero), que analiza las relaciones desde un punto de vista femenino; Ángela Liddel (La falsa suicida), que trata la violencia y la locura; y Juan Mayorga (El chico de la última fila), sobre las diferentes formas de dominación. La escena actual se mueve entre el teatro de texto de Alberto Conejero (La piedra oscura) o Paco Becerra, y la comedia amarga de Alfredo Sanzol (Risas y destrucción).
