El teatro desde los años sesenta hasta 1975: teatro experimental y nuevas tendencias
A partir de los años 60, el teatro español experimenta una renovación similar a la que se produce en la narrativa. Los autores buscan superar el realismo social e introducir nuevas formas de expresión, influenciados por corrientes europeas como el teatro del absurdo o el teatro de la crueldad. Surge así el teatro experimental, que rompe con las formas tradicionales.
- Recursos innovadores: mezcla de artes (danza, música, cine), ruptura de la estructura clásica, fragmentación de la acción y participación del espectador.
- Objetivos: provocar, hacer reflexionar y cuestionar la realidad.
Uno de los autores que evoluciona hacia esta tendencia es Antonio Buero Vallejo, con obras como El tragaluz o La fundación, donde introduce técnicas innovadoras para implicar al espectador, como el “efecto de inmersión”. Dentro del teatro experimental destacan Fernando Arrabal (teatro pánico) y Francisco Nieva. Asimismo, surgen grupos de teatro independiente como Els Joglars, Els Comediants o La Fura dels Baus, que rechazan el teatro comercial y buscan espacios no convencionales.
La poesía durante la Guerra Civil y los años cuarenta: poesía arraigada y desarraigada
La poesía española a partir de 1936 está marcada por la Guerra Civil. En este contexto destaca la figura de Miguel Hernández, cuya obra evoluciona desde un estilo culto hacia una poesía más humana y comprometida (El rayo que no cesa, Viento del pueblo, Cancionero y romancero de ausencias).
Tendencias de los años 40
- Poesía arraigada: Tradicional, cercana al régimen, tono sereno y ordenado. Autores: Luis Rosales y Leopoldo Panero.
- Poesía desarraigada: Visión angustiada y pesimista. Obras clave: Hijos de la ira (Dámaso Alonso) y Sombra del paraíso (Vicente Aleixandre).
La poesía social de los años cincuenta: Gabriel Celaya y Blas de Otero
En los años 50, el poeta se convierte en testigo de su tiempo. La poesía se utiliza como instrumento para denunciar las injusticias. Se pasa del “yo” individual al “nosotros” colectivo. Los autores más importantes son:
- Gabriel Celaya: Defensor de la poesía útil (Cantos iberos).
- Blas de Otero: Evoluciona hacia la poesía social con obras como Pido la paz y la palabra.
La poesía de los años sesenta y primeros setenta: Generación del 50 y los Novísimos
A partir de los años 60, la poesía se aleja del compromiso social:
- Generación del 50: Poesía de la experiencia, reflexiva e íntima. Destacan Ángel González, Jaime Gil de Biedma y José Ángel Valente.
- Los Novísimos (Generación del 68): Defienden la autonomía del arte, el culturalismo y el uso de técnicas como el collage. Destacan Pere Gimferrer y Manuel Vázquez Montalbán.
El realismo social de los años cincuenta: Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre
El teatro de los años 50, a menudo llamado “teatro soterrado” por la censura, se divide en vertientes existenciales y sociales. Antonio Buero Vallejo (Historia de una escalera, En la ardiente oscuridad) combina reflexión existencial y crítica social. Por su parte, Alfonso Sastre (Escuadra hacia la muerte) propone un teatro más radical y comprometido políticamente.
El teatro de los años cuarenta: la comedia burguesa y el teatro cómico
Tras la Guerra Civil, el teatro oficial busca el entretenimiento y la evasión. Destacan:
- Comedia burguesa: Refleja valores tradicionales (Pemán, Luca de Tena).
- Teatro de humor: Enrique Jardiel Poncela (Eloísa está debajo de un almendro) y Miguel Mihura (Tres sombreros de copa).
La novela de los años sesenta y principios de los setenta
La renovación narrativa comienza con Tiempo de silencio (1962) de Luis Martín-Santos. Se rompe la narración tradicional mediante el uso de saltos temporales, monólogo interior y multiplicidad de puntos de vista. Autores destacados: Miguel Delibes (Cinco horas con Mario), Juan Goytisolo, Juan Benet y Torrente Ballester.
La novela de los años cincuenta: novela del realismo social
La “Generación del medio siglo” busca reflejar la realidad española y denunciar las desigualdades. Se divide en:
- Objetivismo: El autor muestra la realidad sin intervenir (ej. El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio).
- Realismo crítico: Intención de denuncia explícita (ej. La colmena de Camilo José Cela).
La novela en los años cuarenta: novela nacionalista y novela existencial y tremendista
La narrativa de posguerra se caracteriza por el pesimismo y la censura. Destacan dos corrientes:
- Existencialismo: Refleja la angustia y la soledad (ej. Nada de Carmen Laforet).
- Tremendismo: Muestra la realidad de forma cruda y violenta (ej. La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela).
