Historia de la Literatura Española: Teatro y Narrativa desde 1939

La situación en los años 40

A partir de 1939, el panorama escénico quedó marcado por el exilio y la muerte de autores importantes (Valle-Inclán, García Lorca). Al finalizar la contienda, el teatro tuvo dos funciones principales: entretener al público y transmitir ideología. Así, en los primeros años de posguerra triunfaron dos líneas dramáticas:

La comedia burguesa

Su intención era entretener al público y educar mediante el elogio de la virtud. Sus características fueron:

  • Eran obras intrascendentes, con un fin moralizador para exaltar valores como la familia o el hogar.
  • Los temas principales eran el matrimonio, el adulterio o la infidelidad, que siempre eran superados por la fidelidad, la honradez y el amor.
  • La técnica: se trataba de obras bien elaboradas en la construcción de la trama, los diálogos o los juegos escénicos.

Fue cultivado por autores como Jacinto Benavente. Una de sus obras más importantes es Los intereses creados.

El teatro del humor

Sus dramas buscaban provocar la risa mediante situaciones inverosímiles, aunque al final se restablecía la normalidad. Se trataba de un teatro intelectual, que se basaba en la ruptura de las convenciones realistas y se alejaba del chiste fácil y de la caricatura. Dos autores sobresalieron en esta corriente: Enrique Jardiel Poncela con su obra Eloísa está debajo de un almendro y Miguel Mihura con Tres sombreros de copa.

La llegada de los años 50

A finales de los años cuarenta irrumpió un teatro realista de denuncia, caracterizado por la profundización en los caracteres de los personajes y la complejidad de los espacios escénicos. Los dramaturgos estaban disconformes con la situación política española. Las figuras más representativas fueron:

  • Antonio Buero Vallejo: El autor más importante del teatro español de la posguerra. Sus obras analizan la sociedad española con sus injusticias, mentiras y violencias, girando en torno al deseo de realización humana y sus limitaciones. Sus obras constituyen una síntesis de realismo y simbolismo. Destacan: Historia de una escalera (1949), El tragaluz (1967), En la ardiente oscuridad (1950) y La Fundación (1974).
  • Alfonso Sastre: En sus comienzos, sus obras mostraban un mundo onírico con distorsiones espacio-temporales, como en Escuadra hacia la muerte.
  • Lauro Olmo: Con intención crítica y de denuncia social, destaca su obra La camisa (1961), que trata problemas como el paro o la pobreza.

El teatro de los años 60

A partir de mediados de los años cincuenta, surgieron orientaciones dramáticas innovadoras que incorporaron técnicas de vanguardia, enfrentándose a dificultades de censura. Aparecieron varias tendencias:

  • Teatro de vanguardia: Fernando Arrabal con obras como Pic-nic (1958), con un claro mensaje antibelicista, y El cementerio de automóviles (1958).
  • Teatro independiente: A finales de los años sesenta, el teatro universitario se transformó en el teatro independiente, rechazando el espectáculo conservador mediante una estética más plástica y visual.

Compañías de teatro independiente

Destacaron Els Joglars (teatro del silencio y expresión corporal), Els Comediants y La Fura dels Baus, conocidos por sus espectáculos violentos, provocadores y de creación colectiva, que buscaban espacios no convencionales como fábricas o plazas.

El momento del teatro actual

Con la llegada de la democracia en 1975, los dramaturgos pudieron escribir libremente. Instituciones como el Centro Dramático Nacional o la Compañía Nacional de Teatro Clásico impulsaron la escena. Resurge el teatro social de tinte costumbrista y crítico, representado por:

  • Francisco Nieva: Concibe el teatro como un espectáculo donde lo visual prima sobre el contenido (Pelo de tormenta, Nosferatu).
  • José Sanchís Sinisterra: Piezas de carácter histórico como ¡Ay, Carmela! (1985).
  • José Luis Alonso Santos: Revitaliza el género costumbrista con un enfoque satírico sobre problemas sociales (La estanquera de Vallecas, Bajarse al moro).

La novela en los años cuarenta: el tremendismo

Tras la Guerra Civil, la novela floreció como género para reflejar la precaria realidad. Nace la corriente tremendista, que muestra los aspectos más sórdidos de la realidad para reflexionar sobre la condición humana.

  • Camilo José Cela: Inició el tremendismo en 1942 con La familia de Pascual Duarte. Posteriormente, su prosa evolucionó hacia una mayor expresividad en obras como La Colmena (1950).
  • Gonzalo Torrente Ballester: Autor de Javier Mariño (1943) y la trilogía Los gozos y las sombras (1962).
  • Miguel Delibes: Con La sombra del ciprés es alargada (1947) y El camino (1950), destaca por el contraste entre la sociedad burguesa y la rural.
  • Carmen Laforet: Su novela Nada (1945) marcó un antes y un después, emparentada con el existencialismo europeo.

La novela de los años cincuenta: el realismo social

Se aleja del existencialismo y se centra en la denuncia de las injusticias sociales. Sus características son la presentación objetiva de los hechos, el uso de un personaje colectivo, la concentración espacio-temporal y un lenguaje sencillo. Obras cumbres: La Colmena (Cela) y El Jarama (Rafael Sánchez Ferlosio). También destacan Carmen Martín Gaite (Entre visillos) y Ana María Matute (Los Abel).

La novela de los años sesenta: la novela experimental

Debido al agotamiento del realismo social, surge la novela experimental, que prioriza la estructura y el lenguaje sobre el argumento. Características:

  • Alternancia de voces y uso del monólogo interior.
  • Ruptura de la linealidad temporal (flash-back, flash-forward).
  • Innovación lingüística y ruptura de la sintaxis.
  • Destrucción de la estructura tradicional en capítulos.

Destacan Tiempo de silencio (Luis Martín-Santos) y Cinco horas con Mario (Miguel Delibes).

La narrativa actual (desde 1975)

Con el fin de la censura, se desarrolla un ambiente de libertad. Eduardo Mendoza lidera este cambio con La verdad sobre el caso Savolta (1975). Se reduce el experimentalismo y resurge el relato tradicional. Rasgos comunes: variedad temática, metanovela, influjo de los medios y mayor presencia de mujeres escritoras. Autores destacados: Eduardo Mendoza, Almudena Grandes, Antonio Muñoz Molina y Rosa Montero.

Nota gramatical sobre el uso del gerundio

Se debe evitar el uso del gerundio cuando expresa una acción posterior a la principal (ej. «lo atropelló un coche muriendo poco después»), cuando se refiere a un ser inanimado, cuando la oración es permanente o cuando existe ambigüedad sobre el sujeto de la acción.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *