La novela después de la Guerra Civil

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Los autores de la G98 marcarán la tendencia innovadora de la novela, que culminaría
en las décadas siguientes, y que surge como consecuencia de esa visión pesimista de la cultura occidental del momento. Junto a esta tendencia innovadora, hay una tendencia continuadora del Realismo decimonónico que en general se ocupa de la descripción de la vida y costumbres de determinados sectores sociales desde posturas ideológicas tradicionales. Autores más destacables: Pérez Galdós o Vicente Blasco Ibáñez, y otros nuevos como Concha Espina o Ricardo León con novelas, en general, de escaso valor literario. Destacamos La casa de la Troya de Alejandro Pérez Lugin (1915) novela costumbrista y Volvoreta, de Wenceslao Fernández Flórez, que en la década de los 40 publicaría El bosque animado.En cuanto a la tendencia innovadora, podríamos decir que la novela contemporánea española surge en 1902 con la publicación de 4 obras fundamentales: La voluntad,
Azorín; Camino de perfección, Pío Baroja; Amor y pedagogía, M. De Unamuno; Sonata de otoño, Valle-Inclán.
La novela innovadora puede relacionarse con algunos de los movimientos culturales de la época:
Modernismo y Noventayochismo (principios del Siglo XX); Novecentismo y vanguardias (años 20) y compromiso social (años 30), por lo que podemos hablar de 5 grandes tipos de novela que se suceden hasta el estallido de la Guerra Civil:

1/ Novela modernista o “formalista”: se caracterizan porque la acción es nula y el
empleo de un lenguaje sensorial. En algunos casos puede catalogarse como “lírica en
prosa”. Destacan:
– Juan Ramón Jiménez: en Platero y yo podemos leer auténticos poemas en prosa. Junto a evidentes rasgos de estilo modernista, hay indicios de su voluntad de pureza(el libro se publicó completo en 1917).
– Ramón del Valle-Inclán: las Sonatas son la más decisiva aportación española a la prosa modernista. Emplea un lenguaje evocador, de fuerte poder asociativo y musical. En la misma línea estética: Flor de santidad. La producción de Valle-Inclán, amplia y compleja, se caracteriza por una postura antirrealista que le lleva a rechazar imitaciones. En una primera época se adscribe al Modernismo y, más adelante, dará una visión distorsionada de la realidad que lo llevará al esperpento: Ruedo ibérico, Luces de bohemia.


2/ Novela noventayochista: reaccionan ante los modos realistas de narrar e introducen
nuevos procedimientos al tiempo que imprimen un profundo subjetivismo.

– Unamuno exprésó a través de la novela, que para él es un medio idóneo de interpretar
la realidad, todo lo que le obsesionaba: la muerte, la lucha contra el destino… Con Amor
y pedagogía rompe con las formas de narración tradicionales y se aproxima al ensayo;

por eso, parte de la crítica no la considera una novela, por lo que Unamuno acuña el
término de “nivola”. Las novelas de Unamuno suponen una expresa ruptura con la novela
realista y se convierten en un juego intelectual en el que interviene el lector. Otros rasgos
definitorios son la concentración de la acción y la ausencia de descripciones. Lo
importante es el desarrollo de los conflictos íntimos de los personajes. Obras principales:
Niebla (1914); Abel Sánchez (1917); La tía Tula (1921); San Manuel Bueno, mártir
(1930).
– Azorín: en sus novelas se anulan el movimiento y el tiempo; la narración se fragmenta
en instantáneas que configuran cuadros. Son significativas por lo que tienen de ruptura
con la estética realista ya que casi puede hablarse de una disolución de la novela
tradicional por la ausencia de hilo narrativo, la disgregación estructural o la tendencia al
intelectualismo. Las fronteras entre narración y ensayo quedan desdibujadas. Obras
principales: La voluntad (1902); Antonio Azorín (1903); Doña Inés (1925).
– Pío Baroja: en su concepción, la novela es el género en el que todo cabe: la reflexión
filosófica, la aventura, la crítica, el humor… Proclama la libertad absoluta para el escritor
y propone una novela abierta y cambiante con un rasgo en común: la amenidad,
conseguida a través de rápidos cambios de escenario, profusión de personajes y diálogo,
acción interrumpida, etc. Estilísticamente son antirretóricas: léxico común, párrafos
cortos, frases breves… Obras principales: Camino de perfección (1902); El árbol de la
ciencia (1917); Las inquietudes de Shanti Andía (1911); Zalacaín, el aventurero (1907);
la trilogía La lucha por la vida (1904-1905).


3/ Novela novecentista: el término “noucentisme” es acuñado por Eugenio D’Ors para
designar un movimiento de rechazo al Realismo y al Romanticismo del Siglo XIX. En el
terreno de la novela los novecentista llevan a cabo una fusión basada en lo narrativo y lo
ensayístico, la originalidad en el tratamiento de las estructuras y el lenguaje y la
preferencia por la vida urbana y moderna. Destacan dos escritores:
– Gabriel Miró: formado en el Modernismo, paulatinamente te va desprendiendo de la
ornamentación hasta crear una novela de poderoso lirismo. Continúa el proceso de
innovación comenzado por los escritores de la G98. En su primera época la novela más
importante es Las cerezas del cementerio (1910), de influencia modernista. Pero es en su
segunda etapa cuando encuentra su estilo personal es una prosa muy elaborada que busca
la perfección formal y en un marco de acción mínima (El obispo leproso, 1926).
– Ramón Pérez de Ayala: uno de los recursos que más le caracterizan es el
perspectivismo (en actitud muy cervantina): Ayala gusta del contraste, de ofrecer varios
puntos de vista y mostrar que la realidad es múltiple. Entre sus novelas de la época:
Belarmino y Apolonio; Luna de miel, luna de hiel; Tigre Juan; El curandero de su honra.


4/ Novela vanguardista: el eslabón entre el novecentismo y los movimientos de
vanguardia es Ramón Gómez de la Serna, traductor del «Manifiesto futurista» de
Marinetti. Sus novelas no siguen los cánones del género: acción muy leve sustituida por
múltiples situaciones, divagaciones, sarta de greguerías, rasgos de ingenio y humor… A
veces son difíciles de separar de sus ensayos. El erotismo es un tema insistente y hasta

obsesivo, pero es un erotismo que encubre la radical soledad del ser humano y la amenaza de la muerte. Entre sus novelas: El gran hotel; La quinta de Palmyra; Senos…
– Benjamín Jarnés también se sitúa en los límites de la novela de vanguardia. En su obra es frecuente el análisis de conciencias y la introspección intelectual. La anécdota es casi irrelevante (Locura y muerte de Nadie; El profesor inútil…).
En general toda esta nueva narrativa está muy influida por las ideas de Ortega y Gasset
en su ensayo Ideas sobre la novela, en el que señala que el género está agotado y que lo importante no es la trama, sino el juego intelectual, la estructura y el estilo (ideas muy enla línea de su arte deshumanizado). Las ideas de Ortega sobre el arte y la literatura se
convirtieron el lugares comunes en la España de la época y tuvieron una gran importancia
en la orientación de la novela española a finales de los años 20.


2. LA NOVELA DURANTE LA Guerra Civil
En esta época son muy escasas las novelas relevantes y las mejores llegarán en 1938:
– desde el bando republicano destacan Arconada (Río Tajo); Herrera Petere (Acero de
Madrid).R. J. Sender publica Contraataque y María Teresa León colecciones de cuentos.- desde el campo nacional escribieron relatos de ideología afín a los sublevados escritores como Concha Espina (Retaguardia) y Agustín de Foxá.

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