Literatura española de la posguerra (1940–1980): poesía, novela y teatro destacados

La poesía

La poesía: la gran mayoría de los poetas parten al exilio y configuran la llamada «España transterrada»; siguen cultivando una poesía humanizada. A continuación se describen las principales corrientes y autores por décadas y tendencias.

Poesía de los años 40

Tras la guerra civil, el verso se usa con frecuencia al servicio de posiciones políticas e ideológicas. Por una parte encontramos a Miguel Hernández, considerado poeta de transición entre la Generación del 27 y la poesía de posguerra; convierte lo cotidiano y humilde en poético y aborda temas como el amor, la vida y la muerte. Entre sus obras destaca Perito en lunas.

Poesía de exilio

La poesía de exilio aborda el tema de España y cuenta la experiencia del destierro de forma más lírica y personal. Entre los autores más destacados procedentes del grupo del 27 están Luis Cernuda (por ejemplo, La desolación de la quimera) y León Felipe (obras como España e Hispanidad).

Poesía arraigada

Destacan las revistas Escorial y Garcilaso. Predomina una visión optimista, ideal y el intimismo. Entre los autores: Dionisio Ridruejo (Cuadernos de Rusia) y José García Nieto (Poesía).

Poesía desarraigada

Relacionada con la revista Espadaña, presenta una visión pesimista de la vida, lenguaje seco y directo, verso libre y versículos, y una religiosidad existencial. Entre sus representantes destacan Dámaso Alonso (Hijos de la ira) y Vicente Aleixandre (Sombra del paraíso).

Postismo y Grupo Cántico

Surgen revistas como Postismo, La Cerbatana y Cántico. El postismo utiliza un lenguaje vanguardista y renovado que rompe con el formalismo; entre sus autores destacan Carlos Edmundo de Ory y Eduardo Chicharro. El grupo Cántico apuesta por un formalismo intimista, cultural y con tintes paganos; entre sus miembros se encuentran Ricardo Molina y Pablo García Baena.

Poesía social de los años 50

Esta poesía se utiliza como instrumento de denuncia de injusticias sociales, como la marginación y la falta de libertad. Trata temas de España y problemas cotidianos; canta el compromiso y realiza alusiones a la guerra. Es una poesía solidaria dirigida a la mayoría. Destacan Gabriel Celaya (Las cartas boca arriba) y Blas de Otero (Pido la paz y la palabra).

La poesía renovadora de los años 60

Surge un grupo de poetas unidos por la amistad, llamados a menudo los «niños de la guerra»; tienen influencia de la poesía social y de Antonio Machado, y muestran una sólida formación cultural. Buscan la renovación del lenguaje, un estilo personal y tratan temas como el amor, la amistad, el trabajo, la infancia y la adolescencia. Entre los destacados está Ángel González (Grado elemental).

Los novísimos (años 70)

Denominados así por la antología Nueve novísimos poetas españoles de José María Castellet, rompen con el realismo de la posguerra y se caracterizan por formas vanguardistas, experimentación, cierto elitismo y rechazo de la forma tradicional. Muestran un esteticismo decadente y reciben influencia de la literatura europea y americana. Abordan temas como los placeres sensoriales, la belleza, el arte, la cultura, la historia y, a veces, preocupaciones existenciales. Entre los autores mencionados figuran Antonio Carvajal (Tigres en el jardín) y Guillermo Carnero (El sueño de Escipión).

La novela

La novela: la guerra civil supuso una fractura con la literatura anterior. En los años 40 muchos escritores marchan al exilio; otros permanecen en España y escriben novelas de exaltación patriótica o se someten a la censura. En los años 50 surge un grupo de jóvenes novelistas que ofrecen una crítica de su entorno: la novela social se caracteriza por un realismo que tiende hacia un narrador externo que da cuenta de situaciones socialmente injustas. A partir de 1960 comienza un cansancio del realismo y se exploran nuevas formas narrativas, abriendo paso a la novela experimental.

Novela de los años 40

Novela de exilio: abundan los recuerdos de la Guardia Civil y de la España que tuvieron que abandonar, la presencia de los nuevos países y una prosa poco innovadora en búsquedas sobre el sentido de la vida. Entre los autores y obras más destacados se encuentran Ramón J. Sender (Crónica del alba) y Max Aub (El laberinto mágico).

Tremendismo

El tremendismo muestra la vida sin obviar aspectos sórdidos: personajes violentos y criminales, vivencias personales y horrores de la guerra civil. El autor más destacado de esta tendencia es Camilo José Cela (La familia de Pascual Duarte).

Existencialismo

Refleja la miseria moral de la posguerra, presenta personajes desorientados y pesimistas y el uso frecuente de la primera persona y el subjetivismo. Un ejemplo destacado es Carmen Laforet (Nada).

Novela de los años 50

La novela renace gracias a una generación de jóvenes escritores. Entre ellos: Carmen Martín Gaite (Entre visillos), Ana María Matute (Los Abel). Esta etapa se caracteriza por la denuncia de las injusticias sociales a través del reflejo de la realidad: ambientación en el mundo urbano, el campo obrero y la vida burguesa; temas sobre lo cotidiano y la soledad. Sencillez del lenguaje.

Novela experimental de los años 60

Está marcada por el inmovilismo del régimen franquista, el desarrollismo económico y el auge de los medios de comunicación. Incorpora puntos de vista múltiples (incluye la narración en segunda persona), uso del monólogo interior, ruptura del tiempo cronológico y fusión de géneros. Obras y autores destacados: Luis Martín-Santos (Tiempo de silencio) y Juan Benet (Volverás a Región).

La novela de los años 70

Recibe influencias de la literatura extranjera, busca nuevas formas de narrar y se produce un claro alejamiento del realismo. Sus características principales son el fervor experimental, la recuperación de géneros marginales y el interés por temas como el desencanto, la preocupación existencial y los sentimientos íntimos. Entre los autores de la época destaca Luís Goytisolo con obras como Antagonía.

El teatro

El teatro fue utilizado por ambos bandos como arma de agitación política. A lo largo de las décadas se observan cambios según las imposiciones del régimen y la evolución cultural.

Años 40

El teatro fue el género que más sufrió las consecuencias de la dictadura. Se distinguen tres tendencias principales: representaciones cómico-folclórico-musical o históricas-políticas, muchas veces conservadoras; el drama burgués sentimental con críticas edulcoradas y afinidad con ideas franquistas (seguidor de la tradición de Benavente); y el teatro de humor, que usa juegos de palabras y diálogos cuidados y representa una renovación con tono satírico.

Años 50

En los años 50 aparecen tres géneros distintos: el teatro realista de protesta (por ejemplo, Lauro Olmo con La camisa), la combinación de lo épico y lo grotesco (como Escuadra hacia la muerte) y el teatro comprometido de Buero Vallejo, que aborda temas humanos y utiliza a menudo una tragedia con final abierto; destaca Historia de una escalera.

Años 60

A pesar de los obstáculos que imponía la censura, esta comienza a relajarse a mediados de la década. Surgen tres tendencias: el teatro de vanguardia, que se acerca al teatro extranjero y genera grupos independientes (por ejemplo, José Ruibal con El hombre y la mosca); el teatro vanguardista de denuncia moral de autores como Francisco Nieva (Perdón por tormenta o similares obras vanguardistas); y el teatro pánico de Fernando Arrabal (obra como Pic-nic).

Años 70

El teatro de los años 70 es un teatro de transición. Aparecen grupos independientes como Tábano, que destacan por la importancia de la creación colectiva y la improvisación; desarrollan una visión crítica en obras como Castañuela 70 o Quejío.

Años 80

Por otra parte, el teatro de Antonio Gala (autor con varios registros teatrales) y otros autores reflejan nuevas sensibilidades. El teatro de los años 80 se asocia a la comedia urbana; se crean expectativas de un teatro en libertad que en muchos casos no se consolida. Se recuperan obras de autores exiliados y continúan los grupos independientes. Entre los autores destacados está José Luis Alonso de Santos (Bajarse al moro).

Teatro contemporáneo

El teatro actual, correspondiente al final del siglo XX y comienzos del XXI, es colectivo y variado. Predomina el teatro de la palabra y la convivencia entre el teatro textual y los nuevos códigos audiovisuales. Se distingue entre el teatro de vanguardia y el teatro comercial. También adquieren importancia los musicales y temas recurrentes como la defensa de la libertad, la violencia contra los débiles y la denuncia del consumismo.

Nota: El contenido mantiene las referencias y autores mencionados originalmente, con correcciones ortográficas, de puntuación y tipográficas para mejorar la lectura y coherencia del texto.

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