La Poesía del Siglo XVIII
La poesía tiene un fin didáctico, lo cual no favorece una creación poética emotiva y original. Los géneros cultivados son los siguientes:
- La anacreóntica y los idilios de carácter pastoril, que se escriben por influencia del Renacimiento. Se trata de una poesía de carácter artificioso, canta los placeres del amor, la fiesta, la danza…
- Sátiras, epístolas y odas de carácter social, que ya se cultivaban en la literatura latina, versa sobre temas como la amistad, la invención de la imprenta…
- La fábula, también cultivada en Grecia y Roma, que consiste en cuentos populares en verso, con moraleja final y protagonizadas por animales.
Entre los autores de fábulas en la España del XVIII debemos nombrar a:
- Félix María de Samaniego: La cigarra y la hormiga.
- Tomás de Iriarte: El burro flautista, La ardilla y el caballo.
Autores y tendencias poéticas
En la primera mitad del siglo XVIII se sigue la tendencia del Barroco en poesía. Sin embargo, en la segunda mitad se impone la poesía neoclásica. Esta tiene doble finalidad: utilidad (que sea útil, que enseñe algo) y deleite (que la gente disfrute leyéndola).
Los autores de poesía neoclásica se agrupan en las siguientes escuelas:
Escuela salmantina
- José Cadalso: Cultivó todos los géneros literarios. Escribió sonetos sobre el poder del tiempo.
- Gaspar Melchor de Jovellanos: Fue un intelectual y político ilustrado. Escribió sátiras que buscan la reforma social como Sátira a Arnesto. También destacó en la redacción del ensayo en prosa.
- Meléndez Valdés: Fue el poeta más destacado. Sobresalen sus anacreónticas sobre amor con elementos mitológicos. Más tarde tocará temas filosóficos de carácter moral y social.
Escuela madrileña
- Nicolás Fernández de Moratín: Destaca su poema Fiesta de toros en Madrid.
- Leandro Fernández de Moratín: Hijo de Nicolás Fernández de Moratín. Escribió poesía satírica censurando malas costumbres y también poesía lírica como Elegía a las musas. Además, destacó por su cultivo del teatro neoclásico, como se verá más adelante.
Escuela sevillana
Al final del siglo se inicia un anuncio del Romanticismo con autores de la escuela sevillana como Cienfuegos, Marchena o Blanco-White.
La Prosa del Siglo XVIII
Fue uno de los géneros más cultivados de la época. Al igual que vimos en poesía, destaca por su finalidad didáctica.
En la primera mitad del siglo se escribieron sobre todo vidas de santos, sermones, libros históricos o narraciones populares con lenguaje barroco. El autor principal fue Diego de Torres Villarroel.
En la segunda mitad del siglo nos encontramos en pleno período neoclásico, en el que destacan el ensayo y la crítica.
El ensayo
Género en prosa de no ficción, con estructura libre y lenguaje moderno. Sirve para divulgar reflexiones sobre la decadencia del país, educación, situación social y cultural de las mujeres, trabajo, costumbres, religión… Podían ser:
- Didácticos y enciclopédicos: Donde se exponen problemas sociales, científicos o culturales para erradicarlos.
- Humanísticos y pedagógicos: Sobre economía, sociología y derecho.
El primer ensayista fue fray Benito Jerónimo Feijoo. Este luchó por la modernización de la mentalidad española. Buscaba el progreso humano. En Teatro crítico universal busca desterrar errores cometidos en todos los campos del saber. En Cartas eruditas y curiosas expone problemas filosóficos y científicos basados en la razón. Defiende la religión frente a las supersticiones y ataca los errores cometidos en la enseñanza.
Uno de los ensayistas más influyentes fue Gaspar Melchor de Jovellanos. Llegó a ser ministro de Justicia. Participó en las reformas ilustradas y en la política. Escribió muchas obras ensayísticas para elevar la educación del país, mejorar los espectáculos o contribuir al renacimiento de valores culturales. Destacó su Informe sobre la Ley Agraria y su Memoria para el arreglo de la policía de espectáculos.
La crítica y la prensa
La crítica fue muy utilizada en la época para satirizar vicios o costumbres. Destacó José Cadalso con Cartas marruecas, obra de género epistolar, donde se intercambian cartas de tres personajes (un español y dos árabes); por ello se habla de diferentes temas a través de una triple perspectiva. Toca temas como la falsa erudición, la historia del imperio español o la libertad de las mujeres. Su empleo de la ironía entronca con Quevedo y Gracián.
La prensa y el artículo periodístico nacen en el siglo XVIII. Destacan periódicos como La Gaceta de Madrid, El Censor o El Pensador.
Prosa de ficción
El autor principal fue el Padre Isla con Fray Gerundio de Campazas, que supone una crítica mordaz contra la oratoria sagrada propia del barroco decadente. A finales de siglo se desarrolla una prosa más sensible, en un ambiente idealizado y melancólico. En este contexto sobresale Noches lúgubres de José Cadalso, precedente de la prosa romántica posterior.
El Teatro Neoclásico y Prerromántico
Al igual que en el siglo anterior, sigue siendo un género de gran importancia e influjo social. Por ello, se intenta utilizar para divulgar las ideas reformistas del neoclasicismo.
En la primera mitad del siglo perviven las tendencias barrocas, cada vez más exageradas, cargadas de trucos, historias enrevesadas y exceso de uso de tramoya. Los ilustrados se rebelan contra esta comedia tradicional, que consideran de poca calidad y que no posee ninguna utilidad, y buscan nuevas obras con intención didáctica.
Características del teatro neoclásico
El teatro neoclásico nace a mitad de siglo vinculado a las ideas ilustradas. Sus características son:
- Separación de géneros: Lope de Vega había unido tragedia y comedia, pues era del gusto del público, aunque esto suponía romper con la consideración del teatro según la Poética de Aristóteles.
- Respeto a la regla de las tres unidades: Unidad de acción (se cuenta una sola trama), unidad de tiempo (la acción transcurre en unas horas) y unidad de lugar (la acción transcurre en pocos o en un único espacio).
- Finalidad didáctica: De la obra se tiene que extraer alguna enseñanza.
- Planteamiento verosímil: Dejando a un lado fantasías, elementos irreales y la exageración.
- División de las obras en tres actos.
Géneros teatrales cultivados
- La tragedia: Toma como modelo la griega o la francesa. Aborda temas de la Antigüedad o de historia nacional. En ella se respetan las unidades clásicas. Como autor destacó Vicente García de la Huerta con obras como Raquel.
- La comedia: Fue cultivada por autores como Iriarte y Samaniego. No obstante, el autor más destacado fue Leandro Fernández de Moratín con sus obras El sí de las niñas, que trata sobre los casamientos desiguales de niñas con viejos y la necesidad de una educación para los jóvenes, y La comedia nueva o el café.
- Comedia lacrimosa: A finales de siglo llega esta tendencia de origen francés con tono, tema y personajes prerrománticos. Jovellanos incurre en este género con su obra El delincuente honrado, en el que critica la dureza de las leyes que castigan a los duelistas con la pena de muerte; muestra los sentimientos de los protagonistas, que lloran, sufren y conmueven al público.
