Poesía desde 1939 hasta los años 70
Poesía testimonial y social
La poesía de posguerra está condicionada por la situación política y social; los poetas usan la poesía como método para canalizar sus quejas y testimonios, lo conocido como poesía testimonial, muy individualista y espiritual. El deseo de volverse la voz de todos crea la poesía social, por lo que pasa del «yo» al «nosotros». Aun así, se mantiene la poesía pura (por ejemplo, Baena o d Ory). Por lo tanto, la línea más común de esta época es la testimonial-social. Los mayores autores son Gabriel Celaya (Cantos iberos) y Blas de Otero (Pido la paz y la palabra).
La poesía social se centra en los problemas colectivos, dejando el esteticismo y la poesía pura, creando una poesía clara que incluso emplea coloquialismos.
Poesía del conocimiento. La generación de los 50
A mediados del siglo XX se introducen poetas como José Hierro (Cuaderno de Nueva York), Jaime Gil de Biedma (Las personas del verbo) o Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad) que vuelven a preocuparse por el hombre en una poesía inconformista y escéptica, centrándose en lo cotidiano y preocupándose por la estética.
La poesía desde el Modernismo a la Vanguardia
A finales del siglo XIX los gustos cambian por el cambio de mentalidad que sucede a raíz de la crisis de la cultura occidental y el Desastre del 98, recuperando algunos principios del Romanticismo, lo que lleva al Modernismo. Este movimiento se inspira en el parnasianismo y en el simbolismo, con temas como la soledad, el escapismo (ya sea temporal o espacial), el cosmopolitismo, el amor y el erotismo. Le gustaba la innovación.
- Rubén Darío y Manuel Machado son los principales representantes del modernismo parnasiano, evolucionando de este estilo en obras como Azul o Prosas profanas a temas más graves como Cantos de vida y esperanza (Rubén Darío).
- Antonio Machado representa el modernismo simbolista con Soledades, galerías y otros poemas, donde reflexiona sobre el tiempo y la muerte; y en su segunda obra Campos de Castilla dedica poemas a España y a su mujer.
- Juan Ramón Jiménez comienza en el modernismo pero termina en un estilo propio, buscando la belleza y la perfección. También ve la poesía como una búsqueda de conocimiento y de análisis de la realidad. Una de sus obras fundamentales es Diario de un poeta recién casado.
Vanguardias
Revolucionan el arte desde los inicios del siglo XX, siendo rupturistas y destacando el surrealismo, el futurismo y el ultraísmo, entre otros (dadaísmo, cubismo…).
El futurismo fue creado por Filippo Tommaso Marinetti en 1909 y es uno de los movimientos más antiguos de esta corriente; sus elementos principales son el valor, la audacia y la revolución. Valoran la velocidad y la agresividad, suprimiendo signos de puntuación, la ordenación lineal y la adjetivación. Ya no hay sintaxis y se experimenta con tipografías y disposición del texto.
El surrealismo nace en 1920 con André Breton. Este movimiento opta por los sueños, intentando introducirlos en la escritura a través de la escritura automática. Está muy influido por Freud. Para alcanzar la libertad, el hombre debe alejarse del control exclusivo de la razón y de las preocupaciones éticas; se rechaza la lógica y el racionalismo. Este movimiento mantiene la libertad sintáctica del futurismo, escribiendo con rapidez y según lo que surja del pensamiento. También destacan autores y artistas como Salvador Dalí o Luis Buñuel.
El ultraísmo es la versión española de las vanguardias, con figuras destacadas como Jorge Luis Borges o Guillermo de Torre. Este movimiento recoge todo lo nuevo, centrándose en el uso de la metáfora frente a la anécdota. Desaparece posteriormente por su deriva hacia un metaforismo extremo.
Poesía de los años 70 hasta nuestros días
Tras la revolución cultural de mayo del 68 nace la generación del 68 o los novísimos. Aquí se introduce un nuevo concepto de cultura con composiciones diversas, como el cómic. Junto a estos, otra línea, la de los culturalistas, opta por el decadentismo de Kavafis y se centra en Venecia por su estética. Los novísimos toman como ejemplo a Cernuda, y están compuestos por autores como Álvarez, Azúa, Carnero, Foix, Gimferrer, Moix, Montalbán, Panero y Sarrion.
Los años 70 comienzan con la influencia de los novísimos y se observan varias corrientes:
- Culturalismo. Destacan autores como Colinas (Sepulcro en Tarquinia), Mesanza (Europa) o Aurora Luque (Carpe Noctem). Aquí el poeta muestra su dominio cultural, con gran influencia grecolatina. Se caracteriza por el cosmopolitismo, la intertextualidad y las referencias metaliterarias.
- Neovanguardismo. Se usan el collage y los poemas visuales, recuperando el surrealismo con autores como Blanca Andreu o Ana Rossetti; es una poesía muy erótica. Mestre destaca por unir rasgos vanguardistas y culturalistas.
- Poesía de la experiencia. La más característica de los últimos años, recuperando la poesía del medio siglo con su métrica y combinada con el lenguaje cotidiano. Suele tener tono elegíaco o humorístico. Destacan los temas urbanos y la experiencia de los autores, con un lenguaje elegante. Entre los autores figuran Luis García Montero (Vista cansada), Felipe Benítez Reyes (El equipaje abierto) o Miguel D’Ors. En el llamado realismo sucio destacan escritores como Wolfe o Irribarren (La ciudad).
