Poesía Española desde la Generación del 36 hasta los Años 50

¿A qué se conoce como Generación del 36?

Por una parte, la Generación del 36 engloba a un grupo de poetas nacidos en torno a 1910 y a los que sorprende la Guerra Civil en sus inicios literarios. No hay acuerdo unánime de la crítica para delimitar el alcance cronológico de la generación y la nómina de poetas. En general, se incluye en la Generación del 36 a los que antes de la guerra o durante ella publican ya alguna obra importante o colaboran asiduamente en las revistas literarias del momento.

El centenario de la muerte de Garcilaso de la Vega en 1936 tuvo efectos semejantes al de Góngora en los del 27: se reivindica su clasicismo y se usa profusamente el soneto. El distanciamiento con el arte vanguardista será otra de sus claves. Por otra parte, estos mismos poetas integrarán la que se conoce como primera promoción o generación de la posguerra (década de los 40).

Tendencias de la poesía española en los años 40

Enuncie brevemente las tendencias que podemos distinguir en la poesía española de los años 40:

  • Miguel Hernández: Genial epígono del Grupo del 27, actúa como poeta de transición entre este grupo y la poesía de posguerra. No obstante, su temprana muerte hace que no se pueda incluir en ninguno de los grupos posteriores.
  • Los poetas del exilio.
  • Los poetas que se quedan en España: Divididos a su vez en tres grupos: los que comulgan con la ideología triunfante; los vencidos, que irán mostrando poco a poco su descontento; y un tercer grupo ajeno a los dos anteriores, que buscaba para la poesía una renovación sobre todo formal.

Miguel Hernández: Claves y etapas de su producción poética

1) De Orihuela a Madrid: Etapa clasicista (hasta 1936)

A los 16 años empieza a escribir versos en los que refleja el mundo natural que le rodea, hasta que en 1930 entra en contacto con un grupo de poetas de su pueblo, encabezados por Ramón Sijé. Lee a los clásicos latinos y españoles, a los modernistas y a los poetas regionalistas. Con 23 años publica su primera obra, Perito en lunas (1933), donde se observa la influencia de Góngora y de las vanguardias. Desde 1934, se establece en Madrid y se introduce en los círculos literarios de la capital. En 1936 publica El rayo que no cesa, que incluye la famosa “Elegía” a Ramón Sijé. Es la primera obra maestra de Hernández. Las brillantes imágenes y símbolos ya nos muestran a un poeta vigoroso.

2) Poeta del pueblo: Poesía civil durante la guerra (1936-1939)

Comprometido con la causa republicana, alcanza su madurez expresiva con Viento del pueblo (1937), donde modera su virtuosismo métrico y retórico. El hombre acecha supone una reflexión sobre los horrores de la guerra.

3) La derrota y la cárcel: Poética de la ausencia (1939-1942)

Tras la derrota del bando republicano, es detenido. Lo condenan a pena de muerte, pero esta será conmutada por 30 años de prisión. Escribe Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), que recoge esta última epopeya de su vida. Algunos poemas se escriben durante la guerra, pero la mayoría están compuestos en la cárcel. Fue publicado póstumamente.

Características generales de la poesía en el exilio

a) Rasgos comunes

La nómina de poetas que marcha al exilio es tan amplia que resulta muy difícil agruparlos a todos. Hecha esta salvedad, podemos apreciar rasgos comunes en los poetas exiliados:

  • Su mayor preocupación fue España, la patria perdida. Al principio se la considera una madre cruel, lo que se expresa con dolor y odio a los vencedores. Por eso reniegan de su país.
  • Después, la añoranza de la tierra y el deseo de volver va calmando el tono exaltado; el poeta ahonda en su experiencia, ya sereno, y devuelve a la poesía un tono más lírico y personal.

b) Autores y obras representativos

Junto a la obra escrita fuera de España por Juan Ramón Jiménez, Cernuda, Alberti, Salinas y Guillén, hay que citar a dos autores que destacan especialmente en este periodo:

  • León Felipe (1884-1968): Cuya obra más representativa se publica en el exilio, Español del éxodo y del llanto (1939).
  • Juan Gil-Albert (1904-1994): Quien se exilió en México y Buenos Aires, donde apareció una de sus obras más celebradas, Las ilusiones (1944).

La Poesía Arraigada (Década de los 40)

a) Principales rasgos:

  • Formalismo clasicista: Uso de métrica, temas y formas del Siglo de Oro.
  • Deseo de armonía y claridad.
  • Temas religiosos, patrióticos, de la naturaleza y amorosos, desde una concepción muy tradicional.
  • Intimismo y sencillez del lenguaje.
  • Visión optimista del mundo (no se hace referencia a la guerra).

b) Poetas y obras representativos:

Dentro de este grupo podemos citar a Luis Rosales con La casa encendida, o a José Antonio Muñoz Rojas con Las cosas del campo (prosa poética).

La Poesía Desarraigada

Siguiendo la diferenciación establecida por Dámaso Alonso entre poesía arraigada y poesía desarraigada:

a) Características generales:

Agrupa a autores que permanecieron en nuestro país, aunque opuestos al Régimen. Podemos distinguir los siguientes rasgos comunes:

  • Visión pesimista y desesperada de la vida y del mundo.
  • Lenguaje agrio, directo, y métrica basada en el verso libre y el versículo.
  • Desorden sintáctico, exclamaciones e interrogaciones, imágenes irracionales y técnicas surrealistas.
  • Religiosidad angustiada en lucha abierta con Dios.

b) Autores y obras representativos:

Entre los autores de este grupo, podemos citar a Dámaso Alonso con Hijos de la ira, a Blas de Otero con Redoble de conciencia, o a Gabriel Celaya con Tranquilamente hablando.

Renovación Formal: El Grupo Cántico y el Postismo

En la década de los 40 se desarrollan dos corrientes poéticas cuyo objetivo será la búsqueda de una renovación formal:

  • El grupo Cántico: Integrado por autores de la provincia de Córdoba que fundaron la revista homónima. Admiradores de la Generación del 27 (especialmente de Cernuda), desarrollan una poesía culturalista, evocadora, llena de sensualidad y esteticismo. Destacan Pablo García Baena con Antiguo muchacho y Ricardo Molina con Elegías de Sandua.
  • El Postismo: Movimiento neovanguardista surgido de la revista Postismo (1945). Bebe de las vanguardias y promueve hallazgos expresivos inusuales (metáforas, dilogías y juegos de palabras). Su principal representante fue Carlos Edmundo de Ory (Versos de pronto), junto a Ángel Crespo o Gloria Fuertes.

La Poesía Social de los años 50

Esta fue la salida natural a la literatura existencial anterior. El poeta deja de mirar a su «yo» angustiado y descubre al «tú» que sufre, naciendo así un «nosotros». Los autores ven la poesía como un instrumento para transformar la realidad y concienciar a la población, utilizando un lenguaje llano y asequible.

Destacan Blas de Otero con Ángel fieramente humano (1950), Gabriel Celaya con Cantos iberos, José Hierro con Quinta del 42 (1952) o Gloria Fuertes con Todo asusta.

La Generación Poética de mediados de los 50

A mediados de los 50 surge una nueva generación que, sin renunciar al compromiso, se aleja de las formas anteriores.

a) Rasgos más relevantes:

  • Amistad común y vivencia de la posguerra más dura.
  • Influencia de los poetas sociales y del intimismo de Antonio Machado.
  • Sólida formación cultural y labor de divulgación literaria.
  • Afán por elevar el tono coloquial a poético e incorporar cultismos.
  • Rechazo del patetismo y del estilo prosaico.
  • Estilo personal que busca el diálogo íntimo con el lector.
  • Temas: Amistad, amor, trabajo, infancia y juventud (desde una perspectiva irónica o escéptica).

b) Autores y obras representativos:

  • Jaime Gil de Biedma: Con Las personas del verbo (obra reunida).
  • José Ángel Valente: Con Poemas a Lázaro.
  • Claudio Rodríguez: Con Alianza y condena.

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