San Manuel Bueno, Mártir de Unamuno y la Generación del 27: Contexto y Obras Clave

San Manuel Bueno, Mártir de Unamuno

San Manuel Bueno, Mártir es una novela escrita por Miguel de Unamuno, miembro de la Generación del 98 y publicada por primera vez en forma de revista en 1931 y en 1933 como libro. Es una Nivola, es decir, tal y como el propio Unamuno la denominó, una novela célebre de contenido filosófico y existencial.

Esta novela no expresa las preocupaciones sociopolíticas del 98, pero sí refleja la crisis española del 98, en concreto la religioso-espiritual. La obra gira en torno a los temas de la inmortalidad y la fe, planteados en términos de verdad trágica o felicidad ilusoria.

La narradora testigo, Ángela Carballino, relata la historia de Don Manuel, cura párroco de Valverde de Lucerna, al que adoran sus feligreses. Lázaro, hermano de Ángela, regresa de América al pueblo con ideas progresistas y anticlericales que chocan con la doctrina predicada por el párroco. Don Manuel le confiesa su secreto a Lázaro: no tiene fe, no puede creer en la eternidad y finge ante sus fieles para que continúen creyendo.

La obra se estructura en 24 secuencias sin titular ni numeración. Las primeras constituyen las memorias de Ángela en las que recuerda todo aquello que vivió junto a su hermano Lázaro y Don Manuel. La última secuencia es el prólogo final escrito por Unamuno en el que finge haber encontrado las memorias, haciéndose pasar por mero escritor del texto.

Es una novela de ideas y personajes en la que la acción narrativa apenas avanza. Los personajes que en ella aparecen tienen rasgos físicos y espirituales. Para ello, elige nombres simbólicos: Manuel significa “Dios con nosotros”.

En definitiva, esta novela, San Manuel Bueno, Mártir, es un texto de ficción cercano al ensayo filosófico. El desarrollo del tema central y el tratamiento son originales, y la lectura no deja indiferente a nadie.

La Generación del 27

La Generación del 27 se desarrolla en un contexto turbulento, desembocando en la Guerra Civil Española. En Europa se produce la Primera Guerra Mundial y se desarrollan totalitarismos como el fascismo.

Cada uno de los autores del movimiento cultiva la poesía con una voz propia; sin embargo, comparten rasgos comunes:

Características

  1. Mezcla de tradición y vanguardia, admiración por Góngora y la influencia de Bécquer. Las vanguardias, especialmente el surrealismo.
  2. Cuidado de la forma a través de la utilización de un léxico culto y palabras coloquiales.
  3. Cultivo inmenso de la imagen y la metáfora.
  4. Innovación métrica: utilizan estrofas clásicas pero también versos libres y una total libertad métrica.
  5. Variedad de temas: los temas propios de la lírica tratados de una forma novedosa influida por las vanguardias: la ciudad, naturaleza y antiguos amores.

Evolución

En cuanto a la evolución, destacamos tres etapas:

  1. La primera etapa (hasta 1929): etapa de juventud con influencia de las vanguardias y de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez; hay influencia de la lírica tradicional, en especial de Góngora.
  2. Segunda etapa (1929-1936): las circunstancias históricas de España llevan a la mayoría de los autores a intervenir directamente en la política y defender la causa republicana. Coincide con la entrada del surrealismo y la aparición de temas como el amor, los sueños, la libertad…
  3. Tercera etapa (desde 1939): la guerra supone la desintegración de la generación: muerte de Lorca. Algunos de los que se quedaron evolucionarán hacia la poesía desarraigada; cada uno evoluciona de manera distinta, pero todos rompen con los temas humanos.

Autores Principales

  1. Pedro Salinas: Sus primeros libros, como Seguro azar, tienen influencia del futurismo. El gran tema de su poesía es el amor y sus mejores obras son: La voz a ti debida y Razón de amor.
  2. Jorge Guillén: Cántico transmite una idea optimista y equilibrada de la vida. Después de la guerra aparecen términos como la muerte, el dolor… Maremágnum y A la altura de las circunstancias.
  3. Gerardo Diego: En su vertiente vanguardista destaca Manual de espumas y en la tradicional, Versos humanos. Su mejor obra es Alondra de verdad.
  4. Vicente Aleixandre: Fue Premio Nobel. Su mejor libro es Sombra del paraíso, donde expresa una visión pesimista y negativa del hombre y del mundo.
  5. Luis Cernuda: La realidad y el deseo. Con un lenguaje depurado trata temas como la sociedad o el amor desengañado. La influencia del surrealismo se ve en libros como Los placeres prohibidos. De su obra en el exilio destaca Desolación de la Quimera.
  6. Dámaso Alonso: Sus mejores obras las publica después de 1944. La obra que destacamos es Hijos de la ira.
  7. Rafael Alberti: Su obra maestra es Sobre los ángeles, que refleja un mundo orgánico con tono existencial y angustioso. Los escritos después de la Guerra Civil son A la pintura y Baladas y canciones de Paraná.
  8. Federico García Lorca: Su universo poético es violento y trágico, y en él se repiten temas como el amor, la muerte, el sexo o la infancia. Lorca expresa el dolor de la Andalucía del llanto en libros como Poema del cante jondo y Romancero gitano. En Poeta en Nueva York declara influencia surrealista. De elegía, Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías y los sonetos póstumos de Sonetos del amor oscuro.
  9. Miguel Hernández: Considerado un punto de unión entre la Generación del 27 y la Generación del 36. Escribe una poesía de humanidad sincera y perfección técnica, cuyo tema principal es el amor. Su obra se divide en dos etapas, separadas por la guerra. La primera pertenece a Perito en lunas y El rayo que no cesa, que incluye la “Elegía a Ramón Sijé”. La segunda etapa es más comprometida políticamente (Viento del pueblo, El hombre que acecha). Composiciones más conmovedoras se incluyen en el Cancionero y romancero de ausencias, donde se insertan sus famosos «Nanas de la cebolla».

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