Imagina que entras a un castillo frío y oscuro en Dinamarca, llamado Elsinor. La atmósfera es de sospecha y miedo; el viejo rey ha muerto hace poco y su hermano, Claudio, no solo ha tomado el trono, sino que se ha casado con la viuda, la reina Gertrudis, apenas dos meses después del funeral [1-3].
Aquí comienza la tragedia de Hamlet, el joven príncipe, un intelectual que regresa de sus estudios en Wittenberg para encontrarse con un mundo que se ha «salido de quicio» [4, 5].
