Teatro de Posguerra
El teatro fue el género más vigilado por la censura y el que más acusó las circunstancias externas: puesta en escena, presupuesto económico, etc. Estuvo profundamente determinado por el contexto político, económico y social de la época.
Los años 40: Teatro de evasión
Durante estos años se prolonga el éxito de Jacinto Benavente con un teatro convencional, llamado la Alta Comedia, de estilo comedido, elegante y protagonizado por las clases acomodadas. Por otro lado, surge el teatro cómico o de humor, cuya finalidad era distraer al público de los problemas cotidianos, provocando la risa mediante situaciones disparatadas. Destacan:
- Miguel Mihura: Tres sombreros de copa.
- Enrique Jardiel Poncela: Eloísa está debajo de un almendro.
Los años 50: Teatro inconformista
Con el estreno de Historia de una escalera de Buero Vallejo comienza el drama social. Es un teatro inconformista que presenta temas existenciales como la soledad, la angustia y el fracaso. Se convierte en un medio de denuncia y protesta para transformar la realidad. Destacan:
- Lauro Olmo: La camisa.
- Alfonso Sastre: Muerte en el barrio.
Los años 60: Teatro experimental
Junto a la continuación del teatro social, surge una corriente de renovación que rompe con lo convencional. Se otorga gran importancia a los elementos extralingüísticos (sonoros, visuales, expresión corporal). Nacen grupos de teatro independiente como Els Joglars, Els Comediants o La Fura dels Baus.
Los años 70
Coexisten diversos estilos, desde el experimental hasta el realista. Se mantiene el compromiso social y el tono crítico ante temas polémicos como la sexualidad, la política y la guerra. Autores destacados:
- Fernando Fernán Gómez: Las bicicletas son para el verano.
- José Luis Alonso de Santos: Bajarse al moro.
- Fernando Arrabal: El cementerio de automóviles.
Poesía de Posguerra
Los años 40: Garcilasismo y Existencialismo
Dos revistas marcan las líneas poéticas:
- Garcilaso: Defiende la poesía arraigada, tradicionalista y clasista, con el soneto como estrofa preferida. Muestra una visión serena del mundo. Obras: Rafael Morales (Poemas del toro) y Luis Rosales (La casa encendida).
- Espadaña: Representa la poesía desarraigada. Habla de la angustia, el sufrimiento y los problemas sociales con un estilo directo y desgarrado. Obras: Dámaso Alonso (Hijos de la ira) y Gabriel Celaya (Marea del silencio).
Años 50: Poesía social
La poesía se convierte en un instrumento para cambiar el mundo. Predominan los temas sobre España, la injusticia social y el mundo del trabajo, con un lenguaje claro y tono coloquial. Obras: Blas de Otero (Pido la paz y la palabra) y Gabriel Celaya (Cantos iberos).
Años 60: Renovación poética
Se alejan del realismo social para indagar en la experiencia personal, lo cotidiano y lo íntimo. Renace el interés por los valores estéticos. Obras: Jaime Gil de Biedma (Moralidades) y Claudio Rodríguez (Casi una leyenda).
Los Novísimos
Nueve poetas representan un nuevo vanguardismo y una ruptura. Inspirados en el cine, la música y el cómic, buscan la renovación del lenguaje y la libertad formal absoluta, utilizando técnicas como el collage.
Desde 1970
Etapa rica en calidad y cantidad. Se aleja del vanguardismo, mostrando un mayor interés por la expresión de la intimidad, las formas tradicionales, la temática urbana y los poemas narrativos.
