Género y naturaleza de la obra
La casa de Bernarda Alba se puede considerar un drama social que relata los valores de la burguesía rural con el fin de denunciarlos e impresionar al espectador para que tome conciencia de los defectos de la sociedad. Lorca era sensible a las desigualdades sociales a pesar de haber nacido en una familia acomodada, lo que le generó una conciencia de clase crítica con la realidad.
También es un drama universal porque aborda problemas humanos atemporales. Algunos críticos aprecian una tragedia existencial debido al pesimismo filosófico y la angustia de la situación familiar; los miembros viven encerrados en la casa, vista como un “infierno, manicomio, convento o presidio”, metáfora de las limitaciones del ser humano.
Estructura de la obra
La obra está dividida en tres actos que siguen el esquema de planteamiento, nudo y desenlace. Sin embargo, existen elementos que confieren una estructura circular:
- Cada acto termina con un cierre climático.
- Tanto el comienzo como el final de la obra concluyen con una muerte.
Otros aspectos destacados son la progresión dramática y una acción perfectamente encadenada.
Espacio y tiempo
Espacio
Todo ocurre en un espacio único: la casa, descrita siempre con connotaciones negativas. Es un lugar de luto, silencio y represión donde la oposición entre el interior y el exterior es fundamental. Los espacios de la casa tienen un alto valor simbólico, representando una sociedad carcelaria y una mentalidad opresora.
Tiempo
Cada acto ocurre en un día diferente, aunque no se especifica el tiempo transcurrido entre ellos. Existe una sensación de estancamiento temporal y una percepción subjetiva del tiempo por parte de las hermanas.
Temática central
Los ejes temáticos derivan de la imposición del luto y el encierro que Bernarda impone a sus hijas tras la muerte de su marido. El tema central es el enfrentamiento entre el principio de autoridad y el principio de libertad, entre la ley social y el individuo.
- Bernarda: Encarnación hiperbólica de las fuerzas represivas.
- María Josefa: Se rebela a través de la locura, su única vía de escape.
- Las hijas: Encarnan actitudes que van desde la sumisión hasta la rebeldía abierta (Adela).
La rebelión resulta imposible y constituye una fuente irreparable de frustración. Otros temas incluyen la marginación de la mujer, las desigualdades sociales, el deseo y el amor sexual.
Lenguaje: Realismo poético
Lorca combina realidad y poesía para construir la atmósfera dramática mediante:
- Recreación del habla popular andaluza: Uso de expresiones como «mala puñalada te den», «mosca muerta» o «no llegará la sangre al río».
- Expresiones sentenciosas: Utilizadas por Bernarda para reflejar su autoritarismo e impedir el diálogo.
- Lenguaje lírico: Empleado por María Josefa (la nana) para expresar instintos reprimidos.
- Murmuración: El pueblo es descrito mediante metáforas como «lenguas de cuchillo» o «el veneno de sus lenguas».
- Hiperbolismo: Abundancia de imágenes y comparaciones que aumentan la dimensión poética.
Simbolismo
El lenguaje simbólico refuerza los conflictos dramáticos:
- Antagonismo muerte/vida: Representado por los colores (el negro del luto frente al verde del vestido de Adela) y el espacio (la casa como prisión frente al exterior como libertad).
- Autoridad vs. Rebeldía: Bernarda (cuyo nombre significa “fuerza de oso”) posee la “vara dominadora”, mientras que Adela se simboliza con el abanico de flores y las enaguas con restos de paja.
Contexto y drama social
Durante la II República en España, persistían grandes diferencias entre la burguesía y la clase obrera. La obra retrata críticamente aspectos como la diferencia de clases, la honra (virginidad), la obsesión por la limpieza y el predominio moral del varón. Lorca advierte al público que la sociedad actúa como una cárcel para quien busca la libertad.
