Evolución de la Poesía Española: Del Exilio a los Novísimos

La Poesía del Exilio

La Guerra Civil y los años del régimen franquista provocaron el exilio de numerosos intelectuales y artistas que fueron acogidos en diversos países de Europa y América. Los exiliados, lejos de permanecer al margen de la vida española, ejercieron una labor indirecta contra la dictadura y legaron una continuidad ideológica indispensable para construir un país en libertad.

Los poetas del exilio siguieron caminos diversos, pero en sus producciones se observan ciertas constantes temáticas:

  • El recuerdo de la patria perdida.
  • La lucha contra la injusticia (no solo por la dictadura española, algunos poetas también hacen suyas las causas de los pueblos que los acogen).
  • El paso inexorable del tiempo.

Lo más granado de los poetas españoles (Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Pedro Salinas y la mayoría de los demás poetas del 27) se exilió voluntariamente o porque sabían que quedarse en España podría significar la prisión o la muerte. Destacan León Felipe (poeta de tono vehemente con resonancias bíblicas y quijotescas), Juan Gil-Albert y Pedro Garfias.

La Poesía de los Años Cuarenta

Pese a la pobreza general de la cultura durante la primera década de posguerra, es quizá la poesía el ámbito en el que hay mayor diversidad y riqueza artística.

1. La poesía arraigada

En los años de la posguerra inmediata se impone la poesía propagandística de corte fascista. Con el beneplácito del régimen, aparecen dos revistas: Escorial (1940-49) y Garcilaso (1943-46). En ellas rebosa la esperanza y la invocación de las glorias de una patria en regeneración. Dámaso Alonso definió esta corriente como poesía arraigada, caracterizada por el uso de formas métricas clásicas (sonetos, décimas, tercetos) y temas tradicionales como el amor, el paisaje y la religión.

Del grupo de Escorial destacan Dionisio Ridruejo, Luis Felipe Vivanco, Leopoldo Panero y Luis Rosales. Del grupo de Garcilaso destaca su fundador, José García Nieto.

2. La poesía desarraigada

En 1944 surgen hitos poéticos que muestran disconformidad con el mundo circundante, desarraigo existencial y los primeros indicios de protesta social. Esta corriente influirá decisivamente en la poesía social de los años 50:

  • Vicente Aleixandre: Con Sombra del paraíso (1944), desdibuja la imagen de la España oficial con dosis de angustia y anhelo.
  • Dámaso Alonso: Publica Hijos de la ira (1944), revolucionando el panorama con una imagen patética de la realidad, rompiendo con el formalismo clasicista mediante el onirismo surrealista.
  • Revista Espadaña: Fundada por Eugenio G. de Nora y Victoriano Crémer, aboga por una poesía realista que exprese los problemas de la realidad frente al esteticismo.

Años 50: Poesía Social

Durante los años cincuenta, el realismo social se convierte en la tendencia dominante. Se caracteriza por:

  • Lenguaje sencillo y coloquial.
  • Preocupación por los contenidos sobre los primores estéticos.
  • Carácter narrativo y compromiso político.

Los tres poetas más significativos son:

  1. Blas de Otero: Evoluciona desde la angustia existencial hacia un compromiso político claro (Pido la paz y la palabra, Ancia).
  2. Gabriel Celaya: Destaca por su tono de lucha y arenga, especialmente en Cantos iberos (1955).
  3. José Hierro: Transita entre el existencialismo y la poesía realista y narrativa.

Años 60: Generación del Medio Siglo

Esta promoción se divide en el Grupo de Barcelona (Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma) y el Grupo de Madrid (Ángel González, José Ángel Valente, Claudio Rodríguez). Se abre paso el concepto de poesía como experiencia.

  • Temática: Expresión de la subjetividad, recuerdo y crítica ética al orden sociopolítico mediante la ironía.
  • Estilo: Búsqueda del rigor estilístico, aire conversacional y antirretórico.
  • Influencias: T.S. Eliot, Ezra Pound y Constantino Cavafis.

Los Novísimos

Desde finales de los 60, surge un grupo de jóvenes poetas (la generación del 68) tras la antología de José María Castellet. Autores como Pere Gimferrer, Leopoldo María Panero o Manuel Vázquez Montalbán muestran una voluntad rupturista.

Sus características principales son:

  • Talante provocador y vanguardista.
  • Poesía intertextual, rica en referencias culturales.
  • Gusto por lo exclusivo, lo decadente y la estética de la sociedad de consumo (arte pop).
  • Tendencia al hermetismo y al experimentalismo barroco.

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