Tradición
El otro componente en el pensamiento estético de la generación es la tradición, tanto de carácter oral como escrito. No debemos olvidar que algunos de los poetas fueron filólogos de profesión y que, al lado de Menéndez Pidal, se empaparon del tradicionalismo literario. De esta forma, el Romancero y el Cancionero influyeron poderosamente en autores como Lorca, Alberti y, en general, en toda la generación. No trataron de hacer poesía totalmente popular sino de utilizar los recursos de la misma (paralelismos, simbolismos naturalistas, sensualidad, estrofas características, …) en la elaboración de una poesía culta basada en lo popular.
También hay que destacar la tradición escrita, especialmente la vuelta a los clásicos, propiciada por el reconocimiento a Góngora, que les llevaría a otros autores del pasado como Garcilaso de la Vega, Lope de Vega, Quevedo, Fray Luis de León y San Juan de la Cruz, a los que incluso llegaron a dedicar estudios.
Dentro de los maestros inmediatos, hemos de destacar varios nombres: quizá el maestro por excelencia sea Juan Ramón Jiménez, quien se convirtió en guía en el inicio de muchos de ellos (no ha de olvidarse que en sus orígenes muchos integrantes del 27 buscaron una poesía pura).
Otro hombre de la Generación del 14 dejó huella: Ortega y Gasset, con quien compartían su ideología aperturista y europeísta, si bien sobre la deshumanización del arte no se mostraron muy de acuerdo.
Tampoco debemos olvidar otros nombres: Unamuno, Machado y Gómez de la Serna, promotor e innovador de novedades extranjeras a través de su revista Prometeo, así como sus improvisaciones en el mundo de las metáforas a través de las greguerías.
Características comunes
a) Temas: Son tres los temas que interesan a los hombres del 27:
- La ciudad: como escenario de canto a la técnica y la industria o como mundo hostil y alienante.
- Naturaleza y amor: entorno descriptivo y simbólico donde el amor se desenvuelve de forma desnuda. Choque entre la libertad del amor y el mundo injusto y miserable.
- Compromiso: se da a todos los niveles: social, político, individual…
b) Métrica
Variedad que va desde formas tradicionales al uso del verso libre y el versículo.
c) Lenguaje poético
La aportación principal a la lengua poética es la imagen y la metáfora, pues permiten percibir y representar el mundo de forma inusitada.
Trayectoria
Aunque cada uno de ellos presenta características propias, es posible establecer tres etapas en la producción del grupo:
1) En busca de la poesía pura (hasta 1927/1928)
En los primeros tanteos nos encontramos con poemas que reflejan la huella de Bécquer, así como reminiscencias postmodernistas. Sin embargo, pronto se deja ver la presencia en España de los movimientos de vanguardia, concretamente el creacionismo y el ultraísmo.
A la vez, el magisterio ejercido por Juan Ramón Jiménez los orienta hacia la búsqueda de la poesía pura. El poema concebido como un artefacto elaborado con cuidado y precisión, destinado a desencadenar emociones desnudas e intelectuales. El gran instrumento será la metáfora y la imagen. Emplearán ambas con el fin de crear no nuevos objetos, sino nuevas perspectivas de poesía, maneras inusitadas de percibir y representar el mundo. Ello aportará a su producción hermetismo y gran dificultad de comprensión.
Sin embargo, no hay que exagerar tal deshumanización. Lo humano llegará del influjo de la poesía popular (Lorca, Alberti). Es otra forma de «pureza», pero cálidamente humana.
La sed de perfección formal les llevará a los clásicos. Cultivarán formas clásicas que desembocarán en fervor por Góngora, pues él, tres siglos antes, había acometido el reto de crear un lenguaje especial para la poesía, alejado del lenguaje usual.
2) Surrealismo y rehumanización de la poesía (de 1927/1928 a la Guerra Civil)
El culto a Góngora marca la cima y el descenso de los ideales esteticistas. Ello coincide con la irrupción del surrealismo, aunque en España no hubo grupo organizado ni se empleó la técnica de la escritura automática tal como se practicó fuera de nuestro país.
Alberti, Lorca, Cernuda, … emplearán imágenes irracionales y libres, un lenguaje sorprendente que refleje el mundo onírico.
La principal consecuencia del surrealismo será la rehumanización de la poesía. Las circunstancias políticas del momento (caída de la dictadura, República, …) llevarán a la creación con acento social y político.
3) Guerra y exilio
Con el estallido de la Guerra Civil se observan dos tendencias contrapuestas: los que se silencian como autores (Salinas, Guillén) y los que, por el contrario, deciden politizar su producción (Alberti).
La mayor parte del grupo partirá al exilio. Su obra, al principio, presentará imprecaciones contra los vencedores. Con el paso del tiempo predominará en ella una cierta nostalgia por la patria perdida. Los que, como Dámaso Alonso, Gerardo Diego o Aleixandre, permanecieron en el país derivarán a un humanismo angustiado, de tonos existenciales.
