Panorama de la Literatura Española: Evolución del Teatro y la Novela desde 1936

El Teatro Posterior a 1936

La Guerra Civil supone el final del intento de renovación teatral que se venía forjando desde los años 20 con Valle-Inclán y con Federico García Lorca. En España, durante la contienda, se cultiva un teatro propagandístico, de contenido social y político que aparece en los dos bandos enfrentados:

  • En el bando republicano: Alberti, Max Aub, Ramón J. Sénder y Miguel Hernández; este último publicó varias obras cortas de teatro recogidas en 1937 con el título Teatro en la guerra.
  • En el bando franquista: José María Pemán y Eduardo Marquina.

Las consecuencias inmediatas de la guerra fueron la muerte o el exilio de muchos jóvenes autores o el sometimiento a la censura de los que se quedaron.

1. Teatro en el exilio

Hubo una gran vitalidad dramática de los exiliados españoles, sobre todo en América: en Buenos Aires, Margarita Xirgú representó El adefesio de Rafael Alberti y también a Lorca y Alejandro Casona. En México, Cipriano de Rivas dirigió obras de los hermanos Machado. Los dramaturgos exiliados presentan un tema común: España como paraíso perdido.

Entre las obras y autores más importantes del exilio tenemos a:

  • Rafael Alberti con El adefesio.
  • Pedro Salinas con Judit y el tirano.
  • Max Aub con San Juan.
  • Alejandro Casona, que destaca por su lirismo, simbolismo y lenguaje poético, planteando el conflicto entre realidad y fantasía y una función didáctica; entre sus mejores obras está La dama del alba.

2. Teatro en la España de la posguerra (años 40)

Época de fervor triunfalista, pero también de miseria y rencor. El espectáculo teatral del momento permanece aislado del exterior y sometido a una férrea censura. Las dos tendencias más destacadas son:

2.1. Alta comedia en la línea de Jacinto Benavente

Se trata de un teatro burgués con personajes pertenecientes a las clases acomodadas y urbanas, casi siempre enredados en asuntos matrimoniales y adulterios, que mezcla el humor con el sentimentalismo y el final feliz. En este tipo de teatro se sitúan nombres como José María Pemán con El divino impaciente, J. I. Luca de Tena con La muralla y Edgar Neville con El baile.

2.2. Teatro humorístico innovador

Destacan dos autores fundamentales:

  • Enrique Jardiel Poncela: Busca una renovación del lenguaje dramático con obras como Eloísa está debajo de un almendro, Los ladrones somos gente honrada y Cuatro corazones con freno y marcha atrás.
  • Miguel Mihura: Con Tres sombreros de copa, donde une tradición con humor y vanguardia. Satiriza la mediocridad de la burguesía de provincias y la vida bohemia del teatro de variedades. La obra fue tan incomprendida que no fue estrenada hasta veinte años después. Mihura sigue escribiendo después de 1950 obras como Maribel y la extraña familia.

3. Teatro realista y social de los años 50

Se desarrolla en España un tipo de teatro que trata de reflejar la realidad social cotidiana con una clara finalidad de denuncia. Es un teatro comprometido que prescinde de fantasías e idealizaciones para denunciar las duras condiciones de trabajo, la falta de horizontes y la injusticia social. Este tipo de teatro tuvo frecuentes encontronazos con la censura.

Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre son los autores más importantes de esta generación realista. En la obra de Buero Vallejo se pueden distinguir tres etapas:

  • a) Etapa existencial: Reflexión sobre la condición humana en Historia de una escalera, punto de partida del teatro realista tras la guerra. Otra obra es En la ardiente oscuridad, donde trata el tema de la ceguera y el inconformismo humano.
  • b) Teatro social: Denuncia de las injusticias sociales con obras como Un soñador para un pueblo, El concierto de San Ovidio y El tragaluz, centrada en personajes marcados por la Guerra Civil.
  • c) Etapa de renovación formal: Con La llegada de los dioses y La fundación. Buero Vallejo recupera la función catártica de la tragedia clásica y utiliza efectos de inmersión para hacer partícipe al espectador.

Otros autores destacados son Alfonso Sastre (La mordaza, La taberna fantástica), Carlos Muñiz (El grillo), José Martín Recuerda (Los salvajes en Puente San Gil) y Lauro Olmo (La camisa).

4. Teatro experimental y renovador de los años 60 y 70

En los años 60 conviven diversas líneas. Por un lado, el teatro comercial con autores como Alfonso Paso o Antonio Gala (Los verdes campos del Edén, Anillos para una dama). Pero a partir de 1965 comienza una auténtica revolución teatral influenciada por las vanguardias europeas y el teatro del absurdo.

Hacia 1970 se busca un nuevo lenguaje basado en el espectáculo, la escenografía y las técnicas audiovisuales, utilizando la alegoría y la abstracción:

  • Fernando Arrabal: Creador del teatro pánico (imaginación y surrealismo) con obras como Pic-nic y El triciclo.
  • Francisco Nieva: Con su «teatro furioso», mezcla de ópera y esperpento (Pelo de tormenta).
  • Grupos de teatro independiente: Como Els Joglars, que trabajaban en cooperativas al margen del teatro burgués con creaciones colectivas y experimentales.

5. Teatro a partir de 1975

Con la llegada de la democracia desaparece la censura y se crea el Centro Dramático Nacional. Destacan autores como:

  • José Luis Alonso de Santos: Teatro costumbrista con La estanquera de Vallecas y Bajarse al moro.
  • Fernando Fernán Gómez: Con la emblemática Las bicicletas son para el verano.
  • José Sanchís Sinisterra: Autor de ¡Ay, Carmela!.

La Novela Española en el Siglo XX (1939-1975)

La Guerra Civil supuso un corte drástico en la vida cultural. Durante la dictadura, factores como la censura, el aislamiento internacional y el exilio dificultaron la narrativa, alejándola de las corrientes occidentales hasta los años sesenta.

La narrativa del exilio

Sus ejes temáticos son las secuelas de la guerra y la reflexión autobiográfica. Autores clave:

  • Rosa Chacel: Estilo cuidado y estudio psicológico (Memorias de Leticia Valle).
  • Ramón J. Sender: Tendencia realista y comprometida (Réquiem por un campesino español).
  • Francisco Ayala: Comprometido con la sociedad (Muertes de perro).
  • Max Aub: Su obra maestra es la serie El laberinto mágico, un fresco ambicioso de la Guerra Civil con estrategias narrativas novedosas.

La narrativa en España: Años 40

Se impone una visión pesimista y el reflejo amargo de la vida cotidiana. Destacan dos corrientes:

  • Novela existencial: Representada por Nada de Carmen Laforet, que retrata el ambiente opresivo de la posguerra.
  • Tremendismo: Inaugurado por Camilo José Cela con La familia de Pascual Duarte, un relato crudo y descarnado de la realidad.

También comienzan su trayectoria Miguel Delibes (La sombra del ciprés es alargada), Ana María Matute y Gonzalo Torrente Ballester.

La década de los cincuenta: Realismo Social

Los narradores denuncian la injusticia y la pobreza, otorgando importancia al protagonista colectivo. El tema principal es la propia sociedad española y la división entre vencedores y vencidos.

  • Camilo José Cela: La colmena es la precursora de esta etapa.
  • Miguel Delibes: El camino, ambientada en el mundo rural.
  • Rafael Sánchez Ferlosio: El Jarama inicia el objetivismo o neorrealismo, donde el narrador no emite juicios de valor.

Años sesenta y setenta: Renovación y Experimentación

Se agota el realismo social y se buscan nuevas formas: monólogo interior, desorden cronológico y lenguaje barroco. La novela que inaugura este ciclo es Tiempo de silencio de Luis Martín Santos.

Otras obras representativas:

  • Cinco horas con Mario de Miguel Delibes.
  • Señas de identidad de Juan Goytisolo.
  • La saga/fuga de J.B. de Torrente Ballester.
  • La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza, que en 1975 marca el retorno a la trama narrativa y el fin de la experimentación pura.

Del 39 al 75, la novela española realizó un viaje desde el vacío de la posguerra hasta una narrativa diversa que combina la inquietud innovadora con el interés por la historia y el lector contemporáneo.

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