Teatro anterior a 1936 resumen

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Tendencias del teatro desde principios de siglo hasta 1936


 

El teatro tradicional


Durante el primer tercio del Siglo XX dos tendencias dominan la escena española, un teatro tradicional y de consumo y un teatro innovador con rasgos marginales y con una relativa influencia en el conjunto del panorama teatral. Este teatro tradicional presenta a su vez diversos aspectos:
– Un teatro poético de tendencia modernista en el que hay que citar autores como Eduardo Marquina, Francisco Villaespesa, o los hermanos Machado.
– Un teatro cómico en el que Carlos Arniches, el creador del género chico es la figura indiscutible. Sus sainetes, La chica del gato, ¡Qué viene mi marido! Etc. Mezclan el cuadro de costumbres y el conflicto sentimental, dentro de una idealización populista y con un lenguaje casticista.
– El teatro de Benavente, un teatro realista y comedido frente al neorromántico de José Echegaray, que triunfaba en ese momento. Fue el teatro de la burguésía desde 1896 en que estrena Gente conocida, hasta su última obra, Titania, 1946. Se caracteriza por la falta de conflictos graves y por su suave crítica social. En su obra maestra, Los intereses creados se aparta del esquema habitual.

El teatro innovador



– Algunos autores de la generación del 98 hacen los primeros intentos por renovar el anquilosado teatro comercial. Entre ellos destaca Unamuno, que considera el teatro como método de conocimiento y que hace unos dramas en esqueleto, a los que llama drumas como El otro o El hermano Juan; Joaquín Grau, con El señor de Pigmalión, Azorín que hace un teatro antirrealista, carente de tensión; Ramón Gómez de la Serna, que en Los medios seres, utiliza técnicas claramente vanguardistas.
– Los dos grandes renovadores de esta época son Valle-Inclán y García Lorca. Valle-Inclán empezó a escribir teatro en 1905 y durante 20 años fue su principal ocupación. Para él, el teatro es un espectáculo total, usa técnicas cinematográficas y experimenta constantemente. Expresa su repulsa ante la sociedad contemporánea de dos maneras: o mediante la evasión artificiosa o con el sarcasmo más mordaz. Su teatro se puede clasificar como
A) modernista: El Marqués de Bradomín.
B) ciclo mítico: Comedias bárbaras, las fuerzas del mal y la destrucción libres por el mundo. En Divinas Palabras, el despliegue del mal y la fuerza del lenguaje anuncia lo que será el ciclo siguiente:
C) el esperpento caracterizado por la deformación y el efectismo. Un teatro relacionado con el expresionismo y con el movimiento dadá. Los más famosos esperpentos son , el primero Luces de Bohemia y los que componen Martes de Carnaval.
D) Por último las farsas, en las que degradación de la realidad llega al máximo como en Farsa y Licencia de la Reina castiza. Aunque autores como Pedro Salinas, Rafael Alberti, Miguel Hernández, o Max Aub, intentan renovar el teatro según fórmulas vanguardistas hay que llegar a Lorca para encontrar un teatro renovador, de calidad y con éxito de público.
En el teatro de Lorca se da una profunda unidad entre teatro y poesía, por eso a cada ciclo poético le corresponde un ciclo teatral.
En Mariana Pineda, tenemos un teatro de tema histórico tratado poéticamente.
Además de algunas farsas (Amores de don Perlimpín con Belisa en su jardín) el teatro vanguardista de Lorca lo forman Así que pasen cinco años, con personajes sin nombre, como soportes de una idea, de tal complejidad, que no pudo estrenarse hasta 1979. Es una meditación sobre el tiempo, derroche de lo que se ofrece, la fecundidad de la vida y el presente frente a la infecundidad del sueño y del futuro; El Público, obra sin acabar, así como la última descubierta, Comedia sin título.
Las tragedias rurales constituyen la última etapa del teatro lorquiano, obras en que el sentido social, el ansía de libertad, de justicia y de realización personal chocan con el rígido código del honor impuesto a las mujeres. Lo que Lorca llamó Trilogía dramática de la vida española, está compuesta por Bodas de Sangre, tragedia colectiva, Yerma, tragedia individual y La casa de Bernarda Alba, de 1936 y su obra maestra. Es un drama de las mujeres en los pueblos de España, mundo de silencio, de espacios cerrados, de rigidez moral y murmuraciones de aldea, en el que el instinto de poder, tan ciego como el instinto sexual, suplanta a la realidad y la reprime.

Características del español de América

– Introducción:
Uso del castellano por parte de los hablantes de Hispanoamérica, como resultado del proceso
cultural y lingüístico de hispanización. Fue un proceso lento y gradual, influido además por
fenómenos de sustrato, superestrato y adstrato. El castellano llevado a América es el del siglo
XVI, y la variedad y riqueza que muestra en Hispanoamérica no es mayor de la que podemos
encontrar en España. Presenta, por tanto una fuerte homogeneización, especialmente entre las
capas cultas de la sociedad.
– Rasgos carácterísticos:

Fonéticos:

son los propios del andaluz, por el gran número de colonizadores que procedían de
esta regíón: seseo, yeísmo, aspiración de la s final de sílaba o palabra, aspiración de la h- y
relajación de la -j-, junto con la frecuente pérdida del la d (en construcciones de participio, por
ejemplo).
– Otros fenómenos fonéticos debidos a razones sociolingüísticas, más que dialectales, son
vulgarismos como la confusión de vocales átonas (sigún por según), la conversión de diptongos
en hiatos:
rial
por real, y la reducción de grupos consonánticos: dotor por doctor
.

– Morfosintácticos:

voseo; uso del pretérito perfecto simple en lugar del compuesto, perdíéndose
la oposición hablé / he hablado; uso del imperfecto de subjuntivo, cantara con su antiguo valor
de pluscuamperfecto de indicativo: había cantado; uso frecuente de perífrasis de infinitivo con
valor de futuro: he de verlo por lo veré; abundancia de perífrasis de gerundio: ¿Cómo le va
yendo?
por ¿Cómo le va?; uso de haber y hacer como impersonales concordados con el CD:
Hacían dos años que no te veía; Habían dos caballeros…; adjetivos con valor adverbial: camina
lento
(también se extiende en España); uso muy frecuente del diminutivo, incluso adverbial:
ahorita, lueguito; apócope de primero, tercero, postrero, incluso con femeninos: primer
pregunta
; anteposición del posesivo: ¿Cómo está usted, mi amigo?; presencia de n enclítica con los pronombres me, te, se : vuélvanse; abundancia de pronombres átonos pospuestos había ya
ídose
; uso de algunos verbos como reflexivos, a diferencia de España: enfermarse; expresiones
adverbiales como no más, recién, cómo no (valor afirmativo); que en lugar de donde, cuando,
como
: Fue entonces que (=cuando) le vi; diferente uso de las preposiciones: caer a la cama,
arriba de la mesa
; diferente uso de las conjunciones: cada que por cuando; loísmo etimológico
generalizado (no son leístas): Lo vi en su despacho.

Léxicos:

se incorporan al castellano palabras nativas (del Araucano, del Náhualt, del Caribe, del
Quechua, del Guaraní), que han pasado también a otras lenguas modernas; algunas palabras (o
sus significados) consideradas arcaicas en España, se conservan: liviano, enojo…; palabras con
significado diferente: saco (chaqueta), chulo (bonito); profusión de derivados construidos con los
sufijos –ada: muchachada, bailada; -ear, -iar: cueriar (azotar), difuntiar (matar); préstamos de
otras lenguas: inglés, en la zona norte y Puerto Rico; italiano en Argentina; portugués en
Uruguay; galicismos en la regíón del Plata..
– Áreas del español de América: Según Henríquez Ureña, pueden distinguirse cinco:
– Mejicana (sustrato náhualtl): Méjico y América central y suoreste de EE.UU.
– Antillana o del Caribe (influjo del caribe y del arahuaco): costa de Venezuela y
Colombia atlántica.
– Andina: interior de Venezuela, resto de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y norte de
Chile y Argentina.
– Chilena: centro y sur de Chile.
– Rioplatense: Paraguay, Uruguay y buena parte de Argentina.
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