La mayoría de escritores de posguerra rechazaron el concepto de arte puro que tanto éxito tuvo entre los vanguardistas después de la Guerra Civil. Los nuevos escritores pensaban que la literatura no puede ser un juego formal, sino que debe ser la respuesta a la desoladora realidad del país. Por ello, se caracteriza por una ruptura con el pasado y se desarrolla un ambiente cultural marcado por:
- La muerte de grandes poetas como Lorca o Unamuno.
- El encarcelamiento de Miguel Hernández.
- El exilio de la mitad de los poetas de la Generación del 27, como Alberti o Juan Ramón Jiménez.
- La limitación de la libertad de expresión, la censura y la publicación y divulgación de la poesía para un público minoritario.
La Década de 1940: Angustia y Temas Existenciales
Después de los años 40, destacó la represión por la imposibilidad de expresar oposición ideológica al régimen. Por lo que los escritores no pudieron expresar su descontento a través de la condición humana, sujeta al color, la angustia y el absurdo de la vida.
Poetas del Régimen y Poetas Arraigados
Los primeros años estuvieron protagonizados por los poetas del régimen franquista, como Dionisio Ruiz de Redrojo. Por otro lado, estaban los poetas arraigados, quienes no saltaron a denunciar el franquismo, sino que se encerraron en un mundo interior y su fe les aportó una visión más positivista del mundo. Con estilo sobrio y métrica clásica, tratan temas como la naturaleza, el amor o el sentimiento religioso. Destacan:
- Leopoldo Panero (escrito a cada instante).
- Luis Felipe Vivanco (con Tiempo de dolor).
- Luis Rosales (con Abril).
Los Poetas Desarraigados
Los poetas desarraigados llegan con Dámaso Alonso, quien publicó Hijos de la ira en 1944. Iniciaron una tendencia a demostrar actitud de descontento y angustia del poeta frente a las injusticias del mundo, empleando un tono dramático y lenguaje directo y desarrollado. Esta corriente fue seguida por:
- Blas Otero, con Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia (unidas en un único poemario, Ansia).
- Vicente Aleixandre, con Sombra del paraíso.
Siguiendo la estela de la Generación del 27, surge el grupo Cántico con Pablo García Baena, Julio Aumente, etc. Por último, cabe destacar la poesía del exilio, que expresa nostalgia y anhelo a la patria, con León Felipe (Español del éxodo y del llanto) y Pedro Salinas (con El contemplado).
La Década de 1950: La Poesía Social
Con la entrada de España en los años 50, se da una limitada apertura que permite un testimonio directo y realista. Surge la poesía social, que trata temas como la pena, el anhelo de paz y libertad, la situación de España y la injusticia social, utilizando la poesía como herramienta de transformación social. Utiliza un estilo coloquial y popular, dando importancia al fondo en vez de la forma. Destacan:
- Rafael Soler, con Pido la paz y la palabra.
- Gabriel Celaya, con Cantos y veros.
- José Hierro, con Quinta del 42.
La Década de 1960: Retorno a la Subjetividad
Entre la década de los 60, el régimen franquista superó el aislamiento internacional y se fortaleció, debido a la desideologización de la poesía social, que no olvidó el franquismo. Se rechazó el contenido ideológico y se desarrolló una poesía subjetiva. Se inspiró en las experiencias vividas íntimamente por el poeta, buscando la belleza del lenguaje y la reflexión sobre experiencias personales. Destacan autores como:
- Claudio Rodríguez, por su originalidad y peculiar ritmo (Conjuros).
- Ángel González, con su antología Palabra sobre palabra, donde recoge poemas suyos.
- Jaime Gil de Biedma, tratando temas desde sociales a temas más íntimos con Compañeras de viaje.
- José Agustín Goytisolo, con Palabras para Julia.
La Década de 1970: Los Novísimos
En la poesía de los 70, la publicación de la antología Nueve novísimos poetas españoles de Josep Maria Castellet llega como un concierto donde se interesa más por la forma que por el fondo. Reciben influencias del cine, la publicidad, el arte pop y la cultura anglosajona, destacando por su refinamiento, artificiosidad y cultismo.
Sin romper con la generación anterior, dan más importancia al aspecto verbal mediante la selección libre de palabras, el surrealismo o la técnica del collage. Los más importantes son:
- Pere Gimferrer, ganador del Premio Nacional con Arde el mar.
- Leopoldo María Panero, poeta maldito con Así te mata, así se fundó Carnaby Street.
- Antonio Colinas, con gran influencia urbana (Truenos y flautas en un templo).
- Ana María Moix, con una poesía marcada por el cine y por Imagen y semejanza.
A partir de los Años 80: Diversificación
A partir de los años 80 se destacan varias tendencias poéticas:
Poesía Culturista
Exalta el lujo y la cultura mediterránea, basada en la estética, el hedonismo y la belleza. Destaca Luis Antonio de Villena.
Poesía Experimental Surrealista
De tendencia minoritaria, destaca Blanca Andreu con De una niña de provincias que se vino a vivir en la ciudad.
Poesía de la Experiencia
De tendencia mayoritaria, destacando Luis García Montero. Estos poetas no muestran una invitación a la protesta, pues viven en democracia y no se han centrado en el siglo XX. Al no tener perspectiva para destacar autores recientes, la antología del 99 recoge los nombres más recientes de autores como José Luis García Martín y otros.
