Evolución de la Poesía Española de Posguerra: De Miguel Hernández a los Novísimos

Poesía Española de Posguerra: Evolución, Autores y Obras Clave

Realizaremos un recorrido de la poesía española de posguerra, partiendo desde Miguel Hernández. Tras ello, nos centraremos en el desarrollo de este género por décadas (años 40, 50, 60 y 70), incidiendo en las características, autores y obras más representativos de los periodos citados.

La Poesía de Miguel Hernández

La producción poética de Miguel Hernández se desarrolla en tres etapas en las que se reflejan tres elementos centrales: vida, amor y muerte. Destacan la segunda y tercera etapas:

  • 1931-1936: Publica su primer libro, Perito en lunas. En él, tendrán mucha relevancia los elementos naturales y cotidianos de su vida de pastor, claramente transformados a partir de sus lecturas juveniles de los clásicos (Góngora) y de sus coetáneos (Juan Ramón Jiménez y Jorge Guillén). No obstante, será su segunda obra, El rayo que no cesa, la que suponga un gran éxito. Se trata de una obra en la que la vida se plantea como problema, ya que desde que Miguel Hernández conoce a su futura esposa, la vida en su intensidad amorosa se convierte en muerte y amenaza.
  • 1937-1942: Se publica Viento del pueblo. En él, encontramos una poesía puesta al servicio de una causa: la defensa de la República. Posteriormente, en El hombre acecha, la derrota de la guerra se siente cercana, y la muerte se constituye en tema central. Finalmente, Cancionero y romancero de ausencias estará marcado por la muerte de su hijo.

La Poesía en los Años 40: Arraigados y Desarraigados

Durante los años 40, tras la Guerra Civil española, muchos de los mejores poetas murieron o se exiliaron. En cuanto a los poetas que permanecen en España, Dámaso Alonso los clasifica en dos grupos: los poetas arraigados y los poetas desarraigados.

Poetas Arraigados

Los poetas arraigados (la poesía de los vencedores) presentan en sus versos una España idealizada a pesar de la decadente realidad social. Estos poetas eligen un lenguaje clásico y vuelven a las formas poéticas tradicionales, como el soneto. Los más importantes son Luis Rosales, Leopoldo Panero y Dionisio Ridruejo.

Poetas Desarraigados

Los poetas desarraigados crean la poesía existencial de los años 40. Estos poetas expresan, en sus poemas, una doble angustia: por un lado, su angustia personal por la fugacidad del tiempo y la irremediable muerte; por otro, padecen la angustia social de una situación histórica concreta dominada por el miedo, la represión y el hambre. Destacan Vicente Aleixandre con Sombra del Paraíso, y Dámaso Alonso con Hijos de la ira.

La Poesía en los Años 50: De la Poesía Existencial a la Poesía Social

De la poesía existencial a la poesía social no había más que un paso, y muchos poetas lo dieron: Blas de Otero, León Felipe, Gabriel Celaya… A través de la poesía, quieren cambiar la sociedad en la que viven. Es lo que se ha dado en llamar «Del yo al nosotros”, que de alguna manera sintetiza el paso de la poesía existencial a la poesía social.

El lenguaje será, por tanto, sencillo y coloquial, ya que quieren llegar a todo tipo de lectores, incluso a los más iletrados. Por otra parte, los temas que aparecerán en sus poemas son la injusticia social, la falta de libertad y el desarraigo… Así, el tema de España adquiere de nuevo una gran importancia.

Como hemos mencionado, en esta línea, destaca Blas de Otero con su libro ANCIA, (formado por las sílabas primera y última de dos libros: Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia). Destaca, también, su libro Cantosiberos. Por otra parte, Celaya busca una poesía didáctica, no estética. León Felipe escribe en los años 20, Versos y oraciones del caminante, obra poética de carácter social a pesar de su fecha. Finalmente, José Hierro, con su última obra, Cuaderno de Nueva York, supuso un éxito sin precedentes en el mundo de la poesía.

La Generación del 50

Por las mismas fechas que publican los poetas sociales, inicia su andadura una nueva promoción: «generación del 50». Son conocidos así porque muchos autores empezaron a publicar sus primeras obras en esa década, aunque sus mejores poemarios pertenecen a la década de los 60. Con ellos, se acaba la poesía de la posguerra. Estos escritores plasman sus experiencias personales y sus emociones. Los temas más frecuentes son el paso del tiempo, el amor y el erotismo, la soledad, la nostalgia por la infancia y la adolescencia perdida, la amistad y la familia.

Emplean un lenguaje natural, sobrio y preciso, que adopta a menudo un tono conversacional (el poeta suele dirigirse a un interlocutor: la amada, Dios, el propio poeta, un personaje ficticio), pero cuidando siempre los valores estéticos del verso, como el ritmo o la belleza de las imágenes. A menudo utilizan la parodia, la ironía y el juego de palabras.

Los autores más relevantes son, entre otros, Ángel González (Grado elemental); Jaime Gil de Biedma (Poemas póstumos); Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad, Alianza y condena); José Ángel Valente (La memoria y los signos).

Los Novísimos: La Poesía en los Años 70

Por último, en los años 70, surge una nueva promoción de jóvenes poetas que huyen del realismo, los temas sociales y la estética precedente. Constituyen un nuevo vanguardismo en el que la libertad creativa y formal es absoluta. Usan el verso libre, adoptan elementos surrealistas e introducen el collage (incluyen versos de otros poetas, canciones, recortes de periódicos, frases publicitarias).

Los nuevos poetas son denominados «novísimos», porque algunos de ellos aparecen en la célebre antología publicada en 1970 por José María Castellet, titulada Nueve novísimos poetas españoles. Dos de las figuras más relevantes son Pere Gimferrer (Arde el mar) y Guillermo Carnero (Dibujo de la muerte). Estos abrieron el camino a los demás: José María Álvarez, Leopoldo María Panero, Martínez Sarrión y Antonio Colinas.

Muy especialmente destaca José Agustín Goytisolo, quien denuncia la hipocresía y la alienación de la sociedad española de su época. Los recursos para conseguirlo serán la ironía y un lenguaje sencillo y cuidado. Uno de sus libros más populares es Palabras para Julia.

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