Panorama de la Literatura Española: Autores, Obras y Movimientos Clave

1. Cuadro de Autores y Obras Fundamentales

  • Gustavo Adolfo Bécquer: Leyendas (Narrativa).
  • Calderón de la Barca: El alcalde de Zalamea (Teatro).
  • Leopoldo Alas «Clarín»: Su único hijo (Novela).
  • José de Espronceda: El diablo mundo (Lírica).
  • Quevedo: El Buscón (Novela).
  • Juan de la Cruz: Noche oscura del alma (Poesía).
  • Mariano José de Larra: Macías (Teatro).
  • Don Juan Manuel: El conde Lucanor (Narrativa).
  • Juan de Mena: Laberinto de la Fortuna (Lírica).
  • Alfonso X: Crónica General (Prosa).
  • Jorge de Montemayor: Los siete libros de Diana (Prosa).

2. Temas Principales del Realismo Literario

  • El amor: Muchas veces causante de conflictos entre los personajes. Surgen problemas conyugales, la infelicidad amorosa, el adulterio y la insatisfacción matrimonial.
  • La religión: Hay una oposición entre el clericalismo y el anticlericalismo. Frente a los sacerdotes que asesoran y protegen a los protagonistas, aparecen clérigos sometidos a la invencible tentación del amor humano.
  • La política: Muy presente en las novelas de tesis. Se manifiesta a través de la crítica al liberalismo, al caciquismo, al sufragio universal, a la ideología conservadora o a la precariedad de los funcionarios.
  • La ciudad y el campo: Representando las mejores virtudes y los peores vicios. Muchas veces, esta oposición se manifiesta a través de la peripecia del joven de provincias que acude a la capital a probar fortuna.
  • La realidad regional: Las peculiaridades de su realidad regional al situar allí la acción novelesca.

3. La Producción Literaria de Benito Pérez Galdós

  • Novelas de tesis o prerrealistas: En las que Galdós defiende que la intolerancia religiosa y política conducen al fanatismo, provocando la infelicidad del individuo y el estancamiento de la sociedad (Doña Perfecta, La fontana de oro o La familia de León Roch).
  • Novelas españolas contemporáneas o naturalistas: Marcan la plenitud del arte realista de Galdós. En ellas, el autor se aplica a la descripción de la clase media madrileña a través de personajes dotados de increíble humanidad, que han convertido al autor en el mejor heredero de Cervantes (Fortunata y Jacinta, La de Bringas, Miau…).
  • Novelas espiritualistas o simbólicas: Marcadas por el creciente idealismo de los personajes, que a menudo encarnan ideas morales o religiosas; hay menos interés por la descripción de ambientes o por la profundidad de los caracteres; la ambientación se desarrolla entre las capas más desfavorecidas de la sociedad madrileña.
  • Los Episodios Nacionales: Con los que Galdós acometió la magna tarea de novelar la historia española del s. XIX; se trata de un conjunto de 46 títulos que abarcan desde la batalla de Trafalgar y la Guerra de Independencia hasta la restauración monárquica en 1875.
  • Teatro: También escribió obras teatrales de corte idealista (Electra).

4. Biografías y Trayectorias de Autores Destacados

José Cadalso

Nació en Cádiz en 1741 en una familia hidalga vizcaína. Estudió con los jesuitas y viajó por Europa, donde conoció las ideas ilustradas y a Voltaire en París. Fue militar y llegó al grado de coronel, además de ingresar en la Orden de Santiago. Vivió una intensa historia de amor con la actriz María Ignacia Ibáñez. Más tarde, se trasladó a Salamanca, donde difundió las ideas ilustradas. Murió en Gibraltar durante la guerra contra Inglaterra, al ser alcanzado por un casco de granada, con 41 años.

Rasgos y obras destacadas de José Cadalso:

  • Noches lúgubres: Episodio de la muerte de su amada. Describe su amor y el episodio del desenterramiento de su cuerpo; es una obra muy cercana al Romanticismo.
  • Los eruditos a la violeta: Feroz sátira intelectual.
  • Cartas marruecas: Obra publicada tras su muerte. Consta de 90 cartas que se dirigen entre sí tres supuestos personajes: Gazel, un moro que vive en Madrid; Nuño Núñez, su amigo cristiano; y Ben-Beley, otro moro que fue maestro de Gazel. Es una reflexión crítica sobre la situación de España.

Gustavo Adolfo Bécquer

Nació en Sevilla y quiso dedicarse a la pintura. Cuando estaba en Madrid vivía casi en la miseria mientras escribía artículos de prensa. Se contagió de tuberculosis, por lo que tuvo que pasar un tiempo en el monasterio de Veruela. Más tarde logra estabilizarse como periodista y llega a ejercer el cargo de censor de novelas. La revolución de 1868 lo hizo volver al periodismo. Se casó con Casta Esteban, de la que se separó por una infidelidad, pero se reconcilió con ella poco antes de su muerte a los 34 años.

Leopoldo Alas «Clarín»

Rasgos y obras destacadas:

Tiene varias colecciones de cuentos en los que critica las injusticias e idealiza el mundo rural y la que hoy se considera la mejor novela española del s. XIX: La Regenta, publicada en 1884-1885. Por otro lado, su concepción naturalista se acentúa en su otra obra titulada Su único hijo. Todas sus obras están ambientadas en Asturias.

Mariano José de Larra

Hijo de un médico afrancesado. Estudió en Burdeos; esta formación francesa, además de su temperamento exquisito y liberal, lo llevaron a chocar con aspectos de la cultura española: pereza de los funcionarios, campechanía… Se casó a los 20 años; el fracaso matrimonial lo llevó a una intensa relación amorosa con Dolores Armijo y, cuando ella le anunció su deseo de trasladarse con su marido a Filipinas, este decidió poner fin a su vida pegándose un tiro.

Leandro Fernández de Moratín

Principal dramaturgo del s. XVIII y protegido de Jovellanos. Pudo viajar por toda Europa, lo que le permitió conocer el estallido de la Revolución Francesa, cuyos ideales de modernización aceptaría hasta el punto de convertirse en «afrancesado», partidario de José Bonaparte durante la Guerra de Independencia y exiliado en Burdeos y París tras la derrota de los invasores.

Rasgos y obras destacadas:

Con solo 5 comedias fue el principal dramaturgo del s. XVIII. Obtuvo su mayor éxito con El sí de las niñas. Esta obra es un ejemplo perfecto de comedia neoclásica; desarrolla en 3 actos el conflicto de Doña Francisca con Don Diego. Al enterarse el viejo del amor entre los jóvenes, renuncia al desigual casamiento, no sin antes criticar la costumbre de que las madres concierten bodas sin el asentimiento de sus hijas.

Benito Jerónimo Feijoo

Benito Jerónimo Feijoo nació en Galicia y desde joven ingresó en un monasterio benedictino. Estudió filosofía y teología y fue profesor en la Universidad de Oviedo. Fue uno de los autores más importantes de la Ilustración en España porque defendía la razón y la ciencia frente a las supersticiones. Escribió ensayos donde criticaba los errores y las falsas creencias de la sociedad. Sus obras más importantes son Teatro crítico universal y Cartas eruditas y curiosas. Gracias a sus escritos, ayudó a difundir las ideas ilustradas en España.

Rasgos y obras destacadas:

En sus obras buscaba la verdad a través de la razón y la experiencia. El Teatro crítico universal y las Cartas eruditas y curiosas pretenden desengañar al lector y advertirle de sus errores, supersticiones y prejuicios de índole religiosa, geográfica, histórica, filosófica y literaria.

5. Características del Lenguaje Poético Romántico

  • Subjetivismo: Se le da gran importancia a las emociones. “Turbado siento el corazón latir” (línea 4).
  • Irracionalismo: Rechazan la razón y todo lo racional. Sienten atracción por lo sobrenatural y lo misterioso: “Lucero misterioso” (línea 1).
  • Espíritu idealista: Tienen gran predilección por lo absoluto y la perfección. Buscan el amor perfecto y de placer sin fin: “Amor perpetuo y placer sin fin” (línea 20).
  • Angustia metafísica: El ser romántico es por naturaleza un ser inseguro e insatisfecho, lo que da lugar a la desazón vital romántica: “En llanto y desventura se trocó” (línea 22).
  • Choque con la realidad: Desengaño que deriva del choque entre el «yo» y la realidad prosaica y gris que no da satisfacción a sus anhelos ideales: “Sólo un recuerdo al corazón quedó” (línea 24).
  • Evasión: Esto lleva al hombre romántico, falto de serenidad para aceptar su ambiente, a un violento enfrentamiento con el mundo y a rebelarse contra todas las normas. Intentan escapar de la realidad mediante sueños o mundos ideales: “Con sueños de oro la esperanza” (línea 9).
  • Aislamiento y soledad: Su individualismo está marcado por su conciencia aguda y dolorosa de la propia personalidad, el ser distinto a los demás: “Tímido y triste entre luceros mil” (línea 2).
  • Espíritu individualista: Exalta la propia personalidad: “Engañado como yo” (línea 7).

6. El Realismo en el Fragmento de «Misericordia»

  • Reproducción fiel y exacta de la realidad: Se opone al Romanticismo en su rechazo de lo sentimental y lo trascendental; aspira, en cambio, a reflejar la realidad individual y social en el marco del devenir histórico. El texto muestra la vida miserable de personajes pobres y marginados de forma objetiva y cotidiana: “Acudía a la mendicidad por lapsos de tiempo más o menos largos” (líneas 1-2).
  • Descripción minuciosa y detallada: Se describen con precisión los rasgos físicos y la vestimenta de Benina (para mostrar los perfiles exactos de las cosas): “Sus ojos, grandes y oscuros… Sus dedos, rugosos y de abultadas coyunturas” (líneas 11-13).
  • Reflejo de los problemas sociales: Aparecen la pobreza, la mendicidad y las diferencias sociales propias de la época: “La caporala es rica” (línea 23).
  • Uso de distintos registros y niveles de lenguaje: Los personajes hablan con expresiones coloquiales y vulgares propias de su clase social: “Semos bobas” (línea 31).
  • Relación entre personajes y entorno social/económico: Los personajes están condicionados por la pobreza y el ambiente marginal en el que viven: “Pide también” (línea 32).
  • Denuncia de los males de la sociedad: El autor critica la injusticia y la desigualdad social: “Ricos sinvergonzones, que engañan a nosotras” (líneas 32-33).
  • Objetividad y verosimilitud: El narrador presenta a los personajes de manera creíble, como si fueran reales: “Más que vieja, envejecida prematuramente” (línea 1).
  • Pintura de caracteres (profundidad psicológica): Se muestra el carácter humilde y resignado de Benina: “Nunca formuló protesta” (línea 5).

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