Emilia Pardo Bazán y el Naturalismo en Los pazos de Ulloa: Claves y Personajes

Emilia Pardo Bazán: Pionera del Naturalismo en España

Emilia Pardo Bazán (1851–1921) fue una autora gallega perteneciente a la alta burguesía y considerada una de las figuras más relevantes de la literatura española del siglo XIX. Introdujo el naturalismo en España, aunque lo reinterpretó según su propio criterio, ya que no compartía plenamente el determinismo radical defendido por Émile Zola. Además, destacó como defensora de los derechos de la mujer y desarrolló una amplia producción en novela, ensayo y crítica literaria. Entre sus obras más importantes se encuentran Los pazos de Ulloa, La madre naturaleza e Insolación.

Los pazos de Ulloa: Decadencia y Determinismo

Los pazos de Ulloa (1886) aborda la decadencia de la nobleza rural gallega y presenta una sociedad marcada por el atraso, la violencia y la ignorancia. La novela pone de manifiesto la influencia del entorno, la herencia y el ambiente sobre el comportamiento humano, rasgos característicos del naturalismo.

Análisis del Fragmento y Temas Centrales

En este fragmento se observa cómo el capellán va adaptándose progresivamente a la vida en el campo, desarrollando una sensibilidad más cercana y humana, lo que le lleva a compadecerse de Perucho e intentar instruirlo. No obstante, el niño, criado en un medio casi salvaje, rechaza cualquier tipo de aprendizaje y actúa de manera instintiva, cercana a lo animal.

El tema central es el contraste entre la progresiva humanización del capellán y la evidente animalización de Perucho, lo que refleja el determinismo del ambiente.

Estructura y Narrador

El texto pertenece al género narrativo en prosa y forma parte de una novela. No presenta divisiones internas en el fragmento, sino que se organiza como una secuencia narrativa con predominio de la descripción. El fragmento puede dividirse en dos partes claramente diferenciadas:

  • Primera parte: Se muestra la evolución del capellán, quien se adapta al entorno rural y comienza a desarrollar sentimientos de compasión hacia quienes le rodean.
  • Segunda parte: Se describe a Perucho y su comportamiento durante el proceso de aprendizaje, poniendo de relieve su rechazo a la educación y su actitud instintiva.

El narrador es externo y omnisciente, ya que conoce en profundidad los pensamientos, emociones y evolución de los personajes, describiéndolos con detalle. Aunque mantiene un tono aparentemente objetivo, incorpora matices que dejan entrever una crítica social implícita.

Principios del Naturalismo y Estilo Literario

La obra responde a los principios del naturalismo, al mostrar cómo el entorno y la herencia influyen decisivamente en la conducta de los individuos. Perucho aparece condicionado por un ambiente degradado, mientras que el capellán también experimenta cambios derivados del medio rural.

Sin embargo, Pardo Bazán introduce una perspectiva más moderada y de raíz católica, alejándose del determinismo absoluto de Zola, pues no elimina por completo la dimensión moral y espiritual del ser humano, dejando abierta la posibilidad de cierta transformación interior.

Caracterización de los Personajes

  • El capellán: Personaje dinámico que evoluciona desde una religiosidad rígida hacia una actitud más comprensiva y compasiva.
  • Perucho: Personaje animalizado, condicionado por su origen y su entorno, que se comporta de forma instintiva y rechaza la educación.

Estilo y Lenguaje

El estilo es descriptivo y minucioso, propio del naturalismo. Predominan las descripciones sensoriales y realistas, especialmente en la representación del entorno y en la caracterización de Perucho. El lenguaje es culto, aunque en algunos momentos alcanza una gran expresividad, especialmente en la descripción del niño, donde se utilizan imágenes con una fuerte carga de animalización.

Conclusión

En conclusión, este fragmento de Los pazos de Ulloa muestra claramente los rasgos del naturalismo mediante la oposición entre el capellán y Perucho. Pardo Bazán refleja cómo el entorno condiciona la conducta humana, pero introduce matices propios que enriquecen su planteamiento. La obra sobresale por su realismo, su crítica social y su profundidad en el análisis psicológico de los personajes.

Contexto Específico de Los pazos de Ulloa

La novela Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán, se considera una obra naturalista porque sigue, en líneas generales, los principios establecidos por Émile Zola y plantea la narración como una especie de experimento cuyo objetivo es demostrar que la conducta humana está condicionada por la herencia y el entorno.

De este modo, el carácter de Pedro Moscoso viene determinado tanto por su origen irregular como por el ambiente degradado en el que vive, lo que da lugar a un personaje violento, insensible y con rasgos casi animales. Algo semejante ocurre con Sabel, cuyas aspiraciones son muy limitadas debido a su educación y a la herencia recibida, así como con su hijo Perucho. En contraste, personajes como Julián y Nucha, educados en un ambiente diferente, acaban siendo vencidos por la dureza de ese medio: Nucha muere y Julián termina apartado en la montaña, donde el cambio de entorno le permite cierta evolución. Todo ello refleja el determinismo y el fatalismo propios del naturalismo.

El Personaje de Sabel

Sabel representa la dimensión más instintiva, natural y pasional del ser humano, que también predomina en el marqués y en la sociedad cerrada que aparece en la obra. Está simbólicamente vinculada a la cocina, el espacio que domina dentro del pazo, donde se organizan reuniones y conversaciones en las que circulan rumores y supersticiones, lo que refuerza su asociación con lo más primario. Como amante del marqués y madre de su hijo, desempeña un papel importante tanto al comienzo como en la segunda parte de la novela, cuando el marqués ya está casado y su esposa no le ha dado un heredero varón. Su carácter casi salvaje y sus aspiraciones limitadas se explican desde el enfoque naturalista.

La Evolución de Julián

El personaje de Julián experimenta una evolución clara a lo largo de la novela. Al principio se presenta como un joven seminarista ingenuo, con ideales religiosos y cierta tendencia a la espiritualidad y al misticismo. Sin embargo, su contacto con el ambiente de los pazos —duro, violento y moralmente degradado— influye profundamente en su carácter. Poco a poco va perdiendo sus miedos iniciales y sus escrúpulos y desarrolla también un instinto protector, especialmente hacia Nucha y Perucho.

Con el tiempo, este proceso da lugar a una maduración personal: Julián se vuelve más realista, resignado y pragmático, adaptándose a ese entorno hostil. Al final de la obra, ya convertido en capellán de montaña, aparece como un hombre endurecido por la experiencia, aunque todavía sensible, como demuestra su reacción ante la tumba de Nucha. Su llanto final refleja el dolor acumulado y la conciencia de que sus intentos de actuar con bondad no han conseguido cambiar nada. Esa resignación simboliza también la de la Galicia rural de la época, dominada por estructuras sociales rígidas.

Luces de Bohemia y la Estética del Esperpento

El esperpento, creado por Ramón María del Valle-Inclán y definido en Luces de Bohemia, es una estética que consiste en deformar la realidad con el objetivo de mostrar su verdadera esencia. El propio autor lo explica como una visión degradada del mundo, en la que se destacan lo grotesco, lo ridículo y lo monstruoso, rasgos que, según él, caracterizan tanto al arte como a la sociedad española.

Esta deformación se ejemplifica mediante los espejos cóncavos del callejón del Gato, que distorsionan la imagen real. Además, el esperpento tiene como antecedente la obra de Goya y se basa en la idea de que solo a través de la deformación se puede comprender una realidad que ya es, en sí misma, deformada. También puede interpretarse como el resultado de una evolución estética que parte del modernismo y desemboca en una visión más crítica y amarga.

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