Crónica de una Muerte Anunciada: Fatalidad, Perspectivismo y Realismo Mágico

Crónica de una muerte anunciada: La fatalidad vista como resultado de las torpezas humanas

Gabriel José de la Concordia García Márquez nació en Colombia; fue novelista, cuentista, guionista y periodista. Recibió el Premio Nobel de Literatura. La novela Cien años de soledad es considerada una de las más representativas de este género. Esta obra, insuperable, supuso su consagración como uno de los grandes autores del llamado boom de la narrativa sudamericana.

El título contiene todos los elementos básicos de la fatalidad: hay una muerte (un final inevitable); esa muerte ha sido anunciada y hay un relato testimonial que se limita a contar lo que ha pasado.

No es de extrañar que la obra empiece fatalmente: “El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana”; es decir, Santiago Nasar está condenado de antemano.

En esta novela el destino, el fatum, domina la historia hasta hacer de ella una tragedia de sentido fatal pero, a diferencia de la tragedia clásica, en vez de ser los dioses, son las torpezas humanas quienes condenan al personaje. Estas torpezas se concretan en: contradicciones, ambigüedades, casualidades e interpretaciones equivocadas.

Factores que determinan la tragedia

  • Contradicciones: Las dos grandes contradicciones de la obra son: que todo el pueblo sepa que los Vicario van a matar a Santiago Nasar, menos él, que no se entera hasta el final y, desde luego, no entiende nada; y que Ángela Vicario hubiera podido perder la virginidad con un joven del pueblo y que tal hecho no se supiera: “Nadie hubiera pensado que Ángela Vicario no fuera virgen”.
  • Ambigüedades: La gran ambigüedad es la de quién cometió el crimen de honor del que es víctima Ángela Vicario. La sensación que queda al lector es la de que Santiago Nasar fue asesinado por algo que probablemente no cometió. “Ya no le des más vueltas, primo. Fue él”. Otras ambigüedades son las distintas versiones que se dan sobre el clima que hacía el día, si la cocinera y su hija sabían o no que iban a matar a Santiago y si los hermanos Vicario estaban borrachos o no.
  • Casualidades: Las casualidades son muchas, pero recordaremos solo unas cuantas. Santiago, que casi nunca salía de casa por la puerta del frente, ese día lo hizo; Cristóbal Bedoya, el amigo, que era el único que podía avisarle, no supo encontrarlo; el mensaje deslizado debajo de la puerta de Santiago avisándole del peligro no es visto hasta mucho tiempo después del crimen.
  • Interpretaciones equivocadas: Los habitantes del pueblo son especialmente torpes a la hora de interpretar los hechos que les rodean. Plácida Linero se equivocó: cerró la puerta de la casa cuando vio a los Vicario porque pensó que querían meterse dentro para matarlo; Cristo Bedoya no consiguió proteger a su amigo porque pensó que estaba desayunando en casa de los García; el padre Carmen Amador, cuando lo ve sano, piensa que todo había sido un bulo.

El destino no actuó de forma ciega, sino que en el desgraciado final de Nasar participaron irresponsable e interesadamente algunas personas. Por ejemplo, Victoria, la cocinera, no le advierte de la amenaza porque «en el fondo de su alma quería que lo mataran».

En definitiva, se trata de «una muerte cuyos culpables podíamos ser todos». Esto explicaría que, en realidad, el destino es producto de la torpeza humana, no de la fatalidad divina.

Augurios y premoniciones

Además de lo anterior, se siembran a lo largo de la obra augurios, premoniciones y supersticiones; todos o casi todos fallan, en especial los de la madre de Santiago Nasar. Luisa Santiaga, madre del narrador, posee telepatía y artes de adivinación; sabe las noticias del mundo sin salir de casa. Finalmente, solo al final, Ángela y Bayardo terminan con una historia de amor que nadie esperaba, contra todo pronóstico.

Finalmente, nos queda la duda de si los personajes son los culpables de los actos o si, simplemente, es el destino.

Crónica literaria y perspectivismo

Gabriel José de la Concordia García Márquez nació en Colombia; fue novelista, cuentista, guionista y periodista. Recibió el Premio Nobel de Literatura. La novela Cien años de soledad es considerada una de las más representativas de este género. Esta obra supuso su consagración como uno de los grandes autores del boom de la narrativa sudamericana.

Hibridación de géneros: Novela policial y crónica

Esta novela tiene rasgos propios de las novelas policiacas: un móvil, unos asesinos, una víctima, violencia en la ejecución del crimen, tensión y suspense. Además, sabemos desde el primer momento que a Santiago Nasar lo iban a matar: “El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana”. Pero, a diferencia de las novelas policiacas, al final de la novela el gran enigma de si Santiago Nasar es culpable de lo dicho por Ángela Vicario se queda sin descifrar.

Además de los rasgos de la novela policiaca, la obra es una crónica literaria. Es una crónica en el ámbito periodístico, real, que narra en cada momento todo, y a la que el autor añade su propio tratamiento literario, así como muchos elementos imaginarios.

El papel del narrador y la investigación

El narrador es un cronista que ha vuelto al pueblo con intención de recomponer todo 20 años más tarde: “…cuando volví a este pueblo tratando de recomponer con tantas astillas dispersas el espejo roto de la memoria”. Además, este narrador nos cuenta de forma autobiográfica, en primera persona, que es un personaje secundario, amigo de Santiago Nasar, y que actúa como periodista investigador.

Esto quiere decir que lo primero en lo que se basa es en recomponer todo utilizando su memoria, pero el problema es que no es suficiente, ya que con el tiempo cuesta más recomponer los hechos. Luego recurre a un sumario, una autopsia y unas cartas. Por último, recurre al testimonio de muchas personas con las que se entrevista en muchos momentos tratando de buscar la verdad.

Elementos de la crónica periodística:

  • La base real del suceso inspirado en un crimen de honor en Colombia.
  • La actividad investigadora del narrador.
  • Las entrevistas con los testigos.
  • Precisión temporal.
  • Viajes del autor.
  • Falta de sorpresa.

Realismo mágico y técnicas literarias

Por otro lado, se advierte el estilo llamado realismo mágico (hechos mágicos que se introducen dentro de la realidad cotidiana). Los rasgos novelescos que encontramos en la obra son:

  • Los hechos reales están modificados; los nombres de los personajes son diferentes a los de la realidad.
  • Se exagera la historia de amor: “Me volví loca por él”. Aparecen personajes de otras novelas del autor, como Cien años de soledad (Dionisio Iguarán).
  • Aparecen exageraciones propias del realismo mágico: la bala que destroza el santo de la iglesia o las dos mil cartas sin respuesta escritas por Ángela.
  • Las técnicas de estructuración a base de avances (prolepsis) y retrocesos (analepsis) le dan una estructura circular: “El día que lo iban a matar…” coincide con el final del último capítulo: “…y se derrumbó de bruces en la cocina”.
  • Lenguaje narrativo propio del relato: uso de metáforas e hipérboles.
  • Combinación de la narración con la descripción.
  • Polifonía narrativa: La inclusión de diferentes voces en el relato, además de ser un rasgo periodístico, es también un rasgo novelesco y le da a la novela un carácter perspectivista. Este perspectivismo a veces provoca confusiones, como los testimonios contradictorios respecto al clima de ese día o las opiniones diversas sobre Santiago Nasar.

Además de rasgos de la novela, el autor toma elementos de la tragedia. Por un lado, la crueldad del crimen de Santiago, ya que su propia madre es la que, sin querer, lo “entrega” a los asesinos. Después, la duda sobre la inocencia de la víctima. Por último, la presencia del pueblo en la plaza como si fuera un coro trágico.

Finalmente, toma el final de los folletines clásicos, romantizando la historia de amor de Ángela Vicario y Bayardo San Román. En conclusión, la obra se nos presenta como una perfecta unión entre periodismo y literatura.

Comentario de texto: La belleza y el mal

Significado de la frase destacada

La frase en negrita hace referencia a Richard Strauss, quien, en vez de marcharse cuando los nazis llegaron al poder, decidió quedarse a favor de la música alemana; pero tal hecho no es excusa para la barbaridad que estaba sucediendo en la época nazi. En la frase “que los dioses le perdonen la barbaridad”, hay una ironía que sugiere que no debió hacer oídos sordos a lo que estaba pasando a su alrededor.

Tema del texto

Crítica a Richard Strauss por permanecer en Alemania apoyando el nazismo durante el exterminio del pueblo judío; denuncia la frialdad que mostró y cómo, siendo cómplice de semejante atrocidad, pudo crear música tan pacífica.

Análisis de la cohesión y estructura

Este texto, titulado “La belleza y el mal” y escrito por Ángeles Caso en el Magazine el día 11/2/2018, nos transmite su punto de vista sobre hasta qué punto debe una persona sentirse a gusto cuando ha sido partícipe o testigo de tantas atrocidades. En él podemos encontrar varias repeticiones de palabras clave como música, dioses o alemana, que resaltan la idea principal.

Por otro lado, destacan los campos semánticos de:

  • Artistas e intelectuales: escritor, músicos, soprano.
  • Ámbito musical: piezas, orquesta, órgano, soprano.

Además, observamos familias léxicas como muerte/morir o música/musicales. Asimismo, vemos el uso de sinónimos como antes y previo, o serenidad y paz, utilizados para evitar la redundancia. Por último, existe un campo asociativo entre destrucción y muerte vinculado al nazismo.

En conclusión, se trata de un texto cohesionado gracias a la utilización de distintos mecanismos lingüísticos (sinónimos, familias léxicas, campos asociativos y repeticiones) que sirven para conectar las diferentes palabras, oraciones y párrafos, logrando una sólida cohesión léxica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *