Contexto Histórico
La España del siglo XIX se caracterizó por la alternancia en el poder de conservadores y progresistas. En 1898, España perdió Cuba y Filipinas, sus últimas colonias, evento conocido como la crisis o desastre del 98. La guerra de África, iniciada para defender los territorios españoles en el norte del continente de los ataques marroquíes, también contribuyó a la inestabilidad. Aunque España obtuvo la victoria, el conflicto generó un elevado número de muertos.
